Roger Español atribuye el disparo en el ojo a una "represalia" por una tensión previa con la policía

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Roger Español, el manifestante que el 1 de octubre de 2017 sufrió la mutilación de un ojo por el impacto de una pelota de goma durante una sentada en Barcelona, ha dicho que la única explicación que encuentra a la actuación de la Policía Nacional es una "represalia" por tensiones previas con un agente.

Así lo ha manifestado durante la primera sesión del juicio de cuatro policías nacionales que ha comenzado este miércoles en la Audiencia Provincial de Barcelona, en la que los acusados se enfrentan a penas de inhabilitación y hasta 13 años de prisión.

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Español, que ha declarado en calidad de testigo, ha explicado que el 1-O hizo un recorrido por las diferentes escuelas del barrio del Fort Pienc que se habían habilitado como centros de votación para el referéndum de independencia y que, tras ver cómo agentes de la Policía Nacional se llevaban las urnas de la escuela Ramon Llull, cercana a su casa, siguió las furgonetas a pie hasta el cruce entre las calles Sardenya y Diputació.

Allí se encontró con unas "entre 30 y 40 personas, como mucho" que se habían sentado en el suelo para bloquear el paso de las furgonetas policiales, que intentaban avanzar en dirección a Gran Via de les Corts, y que decidió unirse porque creyó que la policía se dirigiría a otra escuela cercana a su casa.

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El objetivo era, "de forma no violenta, intentar obstaculizar o retrasar el avance de las furgonetas para evitar que hicieran lo mismo que en la escuela Ramon Llull" en otros centros del barrio y, para ello, decidieron sentarse en el suelo y gritar consignas como 'fuera las fuerzas de ocupación' y 'queremos votar'.

"Desde que yo me senté no recuerdo ningún aviso por megafonía para que desalojásemos la zona", ha afirmado Español a preguntas de su abogado, Benet Salellas, que ejerce la acusación particular y solicita 13 años de prisión para los cuatro acusados: el escopetero y tres mandos policiales.

Español ha dicho que, en un momento determinado y tras un intento de mediación, al menos un agente empezó a cargar y la gente comenzó a dispersarse y que, tras levantarse y salir corriendo, se colocó en la parte izquierda de la calle Sardenya, detrás del cordón policial, y las furgonetas comenzaron a pasar.

No obstante, ha dicho que la policía seguía golpeando con las porras y que comenzó a escuchar disparos, pero que como tenía muy presente el caso de Ester Quintana --una manifestante que perdió un ojo durante la huelga general de noviembre de 2012--, creía que el uso de balas de goma no estaba permitido: "Creía que lo que estaban disparando eran salvas".

Estando en un chaflán, ha explicado que uno de los policías salió del cordón policial y lo golpeó con la porra en el muslo derecho y, en el marco de esta actuación policial, perdió el bastón y que él, en un momento de "frustración", intentó impedirle que lo recuperara, aunque finalmente el policía lo recogió del suelo y se retiró.

Preguntado si hasta ese momento arrojó vallas contra los agentes, Español lo ha negado, aunque ha reconocido que lanzó hasta en dos ocasiones una valla al medio de la calzada con la intención de dificultar el avance de las furgonetas.

Además, tras recibir el porrazo, también ha reconocido que le dio una patada a otra valla para intentar colocarla en el medio de las furgonetas que estaban pasando, pero que no calculó que acabaría impactándole a un policía.

El tiempo transcurrido entre este episodio y el momento en el que recibió el impacto de la pelota de goma fue de entre 4 y 5 minutos, según el testigo, que ha explicado que avanzaba a paso lento hacia su casa, junto a un grupo de periodistas debidamente identificados, y que no había ni lanzamiento de objetos contra el cordón policial ni "ninguna situación de riesgo".

SECUELAS

Español ha explicado que, además del estallido del globo ocular y la pérdida de visión de un ojo, la pelota de goma le rompió varios huesos de la cara, lo que le causó una afectación en los nervios de los dientes y una pérdida de sensibilidad en la boca.

Esta última lesión provocó que Español, que era saxofonista y cursaba 3 año del grado superior de música en el Liceu, que daba clases particulares y conciertos, tuviese que "desistir" de su actividad profesional.

Ha explicado que la cercanía de la lesión con la fecha de los exámenes de grado lo obligó a dejar los estudios y que debido a la pérdida de sensibilidad en los dientes tuvo que readaptar la forma de tocar el saxo, por lo que no puede dedicarse a ello de forma profesional.

Además, ha señalado que la lesión que sufrió en el ojo, que le dejó secuelas visibles, supuso un impacto en la seguridad que tenía en sí mismo, dificultando el hecho de subirse a un escenario o ponerse delante de los alumnos, por lo que, finalmente, y empujado por las obligaciones económicas, buscó otro trabajo como conserje en un instituto.

También ha tenido una afectación a su vida social, que se ha visto "afectada" por la pérdida de confianza derivada de las secuelas, y a nivel psicológico sufre ansiedad y padece un trauma por el que recibe terapia psicológica.

Los acusados se enfrentan a penas de hasta 13 años de cárcel e inhabilitación, a petición de la acusación particular, así como Òmnium Cultural y de Irídia, que ejercen como acusación popular junto a la Assemblea Nacional Catalana (ANC), que reclama 12 años de prisión e inhabilitación, según los escritos consultados por Europa Press.

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