La alimentación del futuro: de calidad, con valores y para consumidores exigentes

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Eva Ruiz Verde

Sevilla, 13 sep (EFE).- La industria alimentaria trabaja de cara al futuro en tener productos de mayor calidad, más saludables y con valores asociados al origen, la cercanía, la autenticidad y la sostenibilidad para satisfacer a un consumidor cada vez más exigente aunque con poco poder adquisitivo, por lo que debe "balancear en qué gasta".

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Esta es la radiografía del sector que realiza en una entrevista con EFE Manel Bueno, director de Auténtica 2026, la feria gastronómica que desde este lunes reúne en Sevilla a más de 12.000 profesionales y 400 firmas expositoras en dos jornadas para debatir sobre la cesta de la compra de los próximos años y cómo responder a sus retos.

"Somos lo que comemos y hay una nueva generación que cada vez lo tiene más claro", asegura Bueno, que cree que hay aumentado el interés del consumidor por "lo que hay detrás del producto", es decir, "sus ingredientes, si lleva o no conservantes o de dónde procede".

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A su juicio, esa persona "consciente" quizá se va a quitar otras cosas o va a limitar el número de salidas a establecimientos de hostelería, pero va a apostar por "un producto auténtico" porque "piensa en cuidarse más y al final esto conlleva un coste mayor".

Bueno asegura que no le gusta hablar de productos 'prémium', una etiqueta que denota que sean "caros e inaccesibles", sino de "autenticidad, que no tiene por qué ser cara".

"Hay productos que pueden ser caros o baratos según se mire, porque también aportan una satisfacción y un placer diferentes. Depende de en qué quiera invertir cada uno", resume.

La industria se tiene que "alinear" con trabajar en esta dirección, apunta Bueno, que subraya que ya hay cadenas, incluso en el campo de la gran distribución, que se diferencian de otras precisamente por tener productos ecológicos o de cercanía.

Para el responsable de Auténtica, "el gran reto es que el cliente esté dispuesto a pagar algo más por un producto diferencial y no entrar en una guerra de precios de productos que no tienen calidad".

 Después de esa diferenciación viene el momento de fidelizar al consumidor a largo plazo, algo en lo que juegan un papel clave las nuevas tecnologías, las redes sociales y la inteligencia artificial, que otorga a los usuarios cada vez más información en un solo clic y a los que ayuda a tener más conocimiento.

"Se puede preguntar en cualquier momento sobre el alimento que quieras consumir y tener una comparativa muy rápida de precios y propiedades, lo que lleva al consumidor a tener más capacidad de decidir y plantea un reto a los productores", explica.

La misma tecnología ofrece también ventajas importantes, como conservar las propiedades de productos que tienen que adaptarse necesariamente a un público que "cada vez tiene menos tiempo y si lo tiene lo quiere para otras cosas, por lo que, por desgracia, tiende a cocinar menos".

Por ello apuesta por pensar "más que en productos en soluciones", es decir, platos listos para llevar pero "con calidad, que se parezcan lo más posible a lo que hace tu madre o tu abuela", mientras la hostelería sube también su estándar de calidad: "Ya no se sale solo a comer, sino a disfrutar de una experiencia".

Apuesta por incluir en este apartado a los consumidores internacionales y destaca que España es líder y referente mundial en la producción de muchos alimentos, que están asociados a un país donde "no solo hay unas normas de calidad, sino una intención de hacer productos diferenciales".

"La dieta mediterránea no es solo una dieta, es una filosofía de vida", asegura el director de Auténtica, que sitúa en este uno de los motivos del éxito de turistas que visitan el país: "Ven que esto es algo único y les gusta nuestro estilo de vida", incluida la alimentación, concluye. EFE

(foto)

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