Camello no pierde el compás

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David Ramiro

Madrid, 12 sep (EFE).- Sergio Camello está viviendo su mejor momento deportivo en este inicio de temporada con el Rayo Vallecano, con el que lleva seis goles en cinco jornadas, el último frente al Real Madrid en el Santiago Bernabéu, un escenario icónico en el que su equipo no pudo puntuar pero que, a nivel personal, le valió para seguir reivindicándose.

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Camello, de 25 años, se formó en las categorías inferiores del Atlético de Madrid y su progresión le llevó a debutar con el primer equipo el 18 de mayo de 2019 frente al Levante. Solo disputó tres partidos con el equipo rojiblanco a las órdenes de Diego Simeone pero sus cualidades estaba claro que le iban a permitir vivir del fútbol.

En la temporada 2021/2022 se marchó cedido al Mirandés y en el conjunto burgalés, en Segunda, marcó 15 goles en 36 partidos y fue un jugador determinante.

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Sin sitio en el Atlético de Madrid buscó minutos en el Rayo Vallecano. Ese curso, el de la campaña 2022/2023, en plena fase de crecimiento, jugó 41 partidos, 29 de titular, y marcó siete goles. Ese rendimiento le valió para que el club franjirrojo apostara por él con un contrato de cuatro años, hasta 2027.

El Rayo no se equivocó y un verano después, el de 2024, Camello fue convocado con la selección olímpica y se alzó con el oro en el Parque de los Príncipes de París tras una final que ganaron a Francia y que se resolvió con dos goles suyos tras salir del banquillo.

El delantero madrileño regresó a Vallecas convertido en un héroe y, aunque las dos siguientes campañas fue relegado a un segundo plano dentro del césped, sí se convirtió en uno de los jugadores más queridos por la afición y con más peso en el vestuario, formando parte además de la histórica plantilla que quedará para la posteridad por llegar a la final de la Liga Conferencia.

La llegada de Beñat San José, que ha confiado en él desde el inicio, le ha dado libertad de movimientos en ataque y le ha dado una responsabilidad que él ha asumido sin titubear. Ha explotado. Se le nota más suelto al jugar, más confiado en sus cualidades y trata de ser protagonista con balón.

El resultado son seis goles en las primeras cinco jornadas de Liga. Dos contra el Barcelona en el Camp Nou, otros dos contra el Racing y dos más frente al Alavés en Butarque y el Real Madrid en el Santiago Bernabéu.

En el coliseo blanco, bien cubierto por Ibrahima Konaté y Antonio Rudiger, no se arrugó. Siempre buscó el balón, no paró de correr, inició la presión y cuando logró recibir con cierta de libertad siempre trató de hacer una jugada de ataque mirando hacía arriba.

El premio a su trabajo le llegó a los 51 minutos, cuando aprovechó un error de Vinicius para anticiparse a Thibaut Courtois y batirle por bajo para dejar su sello en el Bernabéu y que los aficionados vallecanos desplazados hasta el norte de la capital pudiesen celebrar un tanto.

El lugar en el corazón de esa afición se lo ha ganado Camello con un discurso comprometido y una actitud normal de un ciudadano a pie más que en la burbuja de un futbolista colmado de dinero.

Su posicionamiento es claro, incluso en el peliagudo asunto del estadio que tanto daño está haciendo a la afición del Rayo, que no puede ver a su equipo en Vallecas debido a la retirada de la concesión de uso del recinto por parte de la Comunidad de Madrid, en lo que es un claro conflicto con la directiva del club de la que tanto se quejan sus hinchas. "Nosotros siempre vamos a estar del lado de la afición", ha confesado en más de una ocasión.

La marcha de Trejo no ha dejado huérfano de ídolos al rayismo. La prueba es Camello, un jugador querido por la afición y cuyo compromiso le ha hecho uno más. EFE

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