Las horas extra repuntan a la espera de la reforma del registro horario

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Madrid, 30 ago (EFE).- Las horas extra repuntaron en el segundo trimestre de este año, hasta rozar los 7,2 millones de horas semanales, de las que el 43 %, más de 3 millones, no se pagaron, una situación que el Ministerio de Trabajo busca atajar con una reforma del registro horario que quedó pendiente para septiembre.

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre abril y junio en España se hicieron 7,18 millones de horas extras a la semana, lo que supone un alza del 2,48 % frente al mismo periodo del año anterior y la mayor cifra de la serie que arranca en 2011.

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El aumento se explica por la subida del 9,6 % de las horas no pagadas, hasta los 3,09 millones de horas semanales; mientras que las retribuidas se redujeron un 2,3 %, hasta los 4 millones, respecto a los mismos meses de 2025.

Si comparamos con el trimestre anterior, el incremento es del 21 % en el cómputo global de horas extras, con una subida del 20 % en las pagadas y del 23 % en las no pagadas.

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La comparativa entre trimestres refleja la estacionalidad del mercado laboral con un comportamiento siempre más dinámico en el segundo trimestre que en el arranque del año.

Por actividades, la industria acumula el mayor volumen de horas extras semanales, con 976.000, aunque el grueso, 703.000, son retribuidas.

Por detrás en esa cifra de horas extras en la industria, están las actividades sanitarias, con 947.300, de las que también la mayoría, 806.000 son pagadas.

La hostelería ocupa el tercer lugar, con 698.200, de las que solo la mitad son pagadas: 371.400 se remuneran y 326.800 no se retribuyen.

Y la educación, que tiene la cuarta mayor cifra de horas extras, lidera la lista de las no pagadas, ya que de las 682.200 horas de más que realizan a la semana, 588.900, el 84 %, fueron sin pagar.

"El 62 % de las horas extra no pagadas se concentran en 6 sectores: educación (19 %), hostelería (12 %), industria manufacturera (9 %), comercio (8 %), actividades profesionales (8 %) y administración pública (8 %)", calculaba CCOO.

Precisamente, el volumen de horas extra no pagadas es uno de los motivos que defiende Trabajo para una reforma del registro horario que, a finales de julio, pactó con Economía abordar en septiembre.

Con este aplazamiento se buscaba dar margen para salvar los obstáculos del informe del Consejo de Estado que, junto a las diferencias con el Ministerio de Economía, impidieron que saliera adelante antes del verano como Trabajo quería y reclamaban los sindicatos.

El informe del Consejo rechazaba esta reforma bajo el argumento de que los datos a los que ha de acceder la Inspección de Trabajo son "personales" y no se justifica debidamente a quién se comunicarán y cómo se protegerán de eventuales riesgos de accesos no autorizados.

También consideraba que el decreto "no se limita a complementar o desarrollar lo preceptuado en la ley de cobertura, sino que impone nuevas obligaciones y cargas a los empresarios y trabajadores, rebasando así el ámbito propio de la potestad reglamentaria".

La reforma, que busca, entre otros cambios, que el registro sea digital y accesible a la Inspección de Trabajo, se ha encontrado también desde el principio con la oposición de la patronal CEOE, que anunció que la impugnaría y aludía a injerencias en asuntos de protección de datos, al tiempo que destacaba el coste que supondría para las empresas, sobre todo, las pymes.

En este punto, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha sugerido en varias ocasiones que sería conveniente dar a las pymes un plazo de un año desde la entrada en vigor para adaptarse a la normativa.

Por su parte, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que se había fijado el inicio de las vacaciones de verano como plazo máximo para sacar los cambios adelante, dejó claro que el registro horario se aprobaría "aunque sea lo último que haga". EFE

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