Blanca Escribano
València, 10 jul (EFE).- “Hasta siempre, ha sido un placer. Nos habéis hecho felices doce noches como doce soles”, han sido las palabras de despedida de Manolo García y Quim Portet ante un público emocionado que ha arropado a los de El Último de la Fila en su último concierto de gira en València, después de casi treinta años fuera de los escenarios.
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La entrega, la nostalgia y las ganas de no despedirse se han visto desde los acordes de ‘Huesos’, ‘Conflicto armado’ y ‘Querida Milagros’, las primeras canciones que han convertido al público en un mar de aplausos y un coro casi afinado, al que han saludado con cariño: “esteu bé o molt bé? Visca el País Valencià”.
Como ya desvelaron García y Portet este miércoles en una entrevista con EFE, para los de El Último de la Fila lo importante era la diversión y “poder reír con amigos”, algo que han conseguido transmitir a los valencianos, que se han dejado la voz en el Estadio Ciutat de València.
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El vocalista también ha agradecido la visita de aquellos que han venido desde otras comunidades autónomas para no perderse el que parece que será el último concierto de la banda y ha exclamado: “Gracias por airear con nosotros los sentimientos y las emociones, gracias de corazón”.
Antes de continuar con el espectáculo con el tema ‘Sin llaves’, Portet ha dedicado unas cariñosas palabras al hecho de despedir la gira en València, donde ha tenido “la suerte” de encontrarse con la música popular valenciana: “El País Valencià es un país de músicos, de bandas y eso lo tenemos que apoyar”, ha gritado.
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Ese público casi afinado que les ha acompañado durante las más de dos horas de concierto, ha coreado con potencia algunas canciones como ‘Aviones plateados’, donde a García no le ha hecho falta repetir -más que en dos ocasiones- que la gente aplaudiese fuerte para la grabación.
Después de ‘Dios de la lluvia’ y ‘Soy un accidente’, García se ha tomado un segundo para advertir a la gente de que podían pedirles agua, que “el señor de la camisa hawaiana”, un tal Jorge, “pasaba botellas de agua” a quien las necesitase, algo a agradecer en estos días de ola de calor, donde no han faltado los abanicos incluso pasadas las doce de la noche.
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Con el solo de guitarra que daba comienzo a ‘Mar antiguo’, se han podido ver algunas linternas de móviles entre el público, que no han sido muchas durante el concierto, algo que precisamente el vocalista ha celebrado: “Habéis estado aquí, que les den a las pantallas”, ha expresado.
Entre canción y canción, con cierta complicidad, los de Barcelona han recordado alguna que otra anécdota, como cuando empezaron siendo ‘Los Burros’, ‘Los rápidos’ y “otros nombres más delirantes”, ha recordado Portet entre risas.
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Una época en la que García aún se tenía que dirigir al público para pedir: “id y multiplicaos”, algo que ahora, después de colgar el cartel de completo tras 30 años de ausencia, parece impensable: “Pues muchas gracias por haberos multiplicado tanto”, ha dicho el guitarrista, entre risas.
La energía de García ha sido tanta que se ha podido apreciar hasta sentado en una silla, jugando con una baqueta, mientras cantaba ‘Disneylandia’, tema que han interpretado después de haber dedicado un aplauso a los más “abrasados y apretaos de este país: los autónomos”.
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El rótulo “Tengo una vaca lechera” ha dado paso a ‘El que canta su mal espanta’, canción con la que García ha “sacado la chuleta” porque -dice- “tengo la memoria como el culo”, pero no se podía olvidar de mandar un abrazo y un especial recuerdo a aquellos seguidores del grupo que hoy ya no están aquí.
‘Canta por mí’ ha sido el momento en el que, literalmente, más cerca ha podido sentir el público al cantante, quien ha decidido meterse entre la gente, más allá de las vallas que separan el escenario de la pista, para airearse con los abanicos de los asistentes y arrimarles el micrófono.
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Antes de seguir con ‘Lápiz y tinta’, el músico ha presentado a un invitado a la guitarra, Albert Serrano, que se ha unido a una banda que ha mantenido su esencia con “los de siempre”, pero que también ha incorporado a algún que otro miembro “especial”, como su hija, Sara, que ha tocado junto a Serrano la canción que lleva su nombre, entre otras.
Una banda que se ha lucido con una técnica impecable -hasta tocando la guitarra de espaldas- y que no se ha dejado nada en el tintero con los últimos himnos, ‘Como un burro amarrado en la puerta del baile’ e ‘Insurrección’, entre globos, confeti y cañones de fuego.
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Y como no podía ser de otra forma en València, un castillo de fuegos artificiales ha puesto el broche final a la gran frase “¿Dónde estabas entonces cuando tanto te necesité?” con la que el estadio se ha dejado la voz para terminar este concierto.
“Hay que valorar cada día y estar alegres”, ha resaltado el vocalista, quien ha adelantado que publicarán un CD antes de lanzarse al público desde el escenario, en un último adiós que nadie parecía querer dar. EFE
(foto) (vídeo)
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