Carlos Jiménez: "El Mundial de 2006 fue un punto de inflexión en muchos sentidos"

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Madrid, 30 jun (EFE).- Carlos Jiménez, capitán de la selección española campeona en el Mundial de 2006, indicó que aquel logro fue un punto de inflexión "en muchos sentidos" para el baloncesto nacional.

Así lo indicó a su llegada a la VII Gala del Baloncesto español este martes, organizado por la Federación Española de Baloncesto (FEB) y el diario Marca, en el Espacio Conde Duque de Madrid, en la que ejerció de representante de aquel equipo para recibir el Premio Especial del evento.

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"Veinte años de un momento histórico y un punto de inflexión en muchos sentidos. Y bueno, van pasando los años y evidentemente, pues es de agradecer que se te reconozca lo que tuvimos la suerte de vivir y de transmitir en aquel campeonato. Nosotros teníamos buenas sensaciones, pero nunca habíamos llegado a ese logro. Todo era positivo y optimista, pero con mucha cautela y prudencia porque era algo que nunca se había conseguido", recordó Jiménez.

Aquel campeonato, en un equipo de ensueño entrenado por Pepu Hernández, marcó el inicio de una de las mejores generaciones en la historia del baloncesto español, algo que como admitió el capitán, parecía inimaginable.

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"Cada uno tenemos nuestras vivencias. Yo personalmente, cuando empezaba en el Colegio San Viator, aquí en Madrid, pues tampoco tenía como sueño ser campeón del mundo, bastante era llegar a ser profesional, pero porque tampoco era algo que a veces se había vivido hasta el momento", dijo.

Una vez concentrados en Japón, los jugadores formaron un gran grupo y se nutrieron de las buenas sensaciones externas: "Había también mucha gente que estaba ilusionada. Creo que esa energía pues también ayudó. Luego siempre es muy, muy positivo visualizar lo que quieres conseguir. Eso te ayuda mucho en el camino que necesitas andar".

Una de las claves fue la excelente relación entre todos fuera de la pista, con jugadores de la talla de los hermanos Pau y Marc Gasol, Rudy Fernández o Juan Carlos Navarro, entre otros.

"Estuvimos muy bien acompañados en todo momento, a pesar de que estábamos lejos. Hemos sido siempre un grupo muy, muy cercano, muy permeable y natural. Más allá de lo que conseguimos, también fue cómo lo conseguimos, luego nos hizo merecedores de conseguir el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Se ha contado todo lo que se podía contar, no queda nada", bromeó.

Sobre las posibilidades de las nuevas generaciones se mostró optimista y deseó nuevos triunfos para el baloncesto español.

"Ya me toca ver las cosas como veterano y haber vivido esa experiencia. Me gusta y me emociona ver de determinadas situaciones, cuestiones, pensamientos, deseos, ilusiones. Me llevan un poco al pasado y a partir de eso que vivimos también han llevado muchos otros éxitos y creo que eso transmite mucho las posibilidades de todas estas nuevas generaciones, que desde luego, ilusionan", concluyó. EFE

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