La Batalla del Vino de Haro: unos 30.000 litros como "arma" para unos 6.000 "guerreros"

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Eduardo Palacios

Haro (La Rioja), 29 jun (EFE).- Alrededor de unos 6.000 "guerreros" han participado este lunes en la Batalla de Vino de Haro (La Rioja) y han teñido de color granate, con unos 30.000 litros, los Riscos de Bilibio en un "enfrentamiento" incruento, en el que el objetivo es pasarlo bien y mantener viva la tradición.

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Esta iniciativa, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, se ha celebrado con unos 30.000 litros lanzados con cubos, botas, sulfatadoras, pistolas y todo tipo de "armas" para empapar al "contrario", conocido o no, de acuerdo con los datos estimativos facilitados a EFE en fuentes municipales.

El Ayuntamiento de Haro, que aporta cerca de 10.000 litros de vino, había decidido "acotar" un poco más la zona de la batalla y empezar antes la misa, que, en teoría, marca el inicio de esta tradición, para evitar que comenzara ya en la madrugada, como en años anteriores.

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Pero las ganas de fiesta están muy por encima de horarios y normas y, desde las seis de la mañana, centenares de personas vestidas de blanco y pertrechadas con vino, "armas" para arrojarlo y almuerzo, han emprendido el camino a la ermita de San Felices en los Riscos de Bilibio, a unos 6 kilómetros de Haro.

Muchos a pie y otros en coches, furgonetas y tractores se han aproximado a este paraje, un remanso de paz que ve, cómo una vez al año, el silencio se cambia por la música, las risas y los gritos de sorpresa cada vez que alguien es abordado con litros y litros de vino sin esperarlo.

La Batalla del Vino es una fiesta eminentemente familiar y de cuadrillas de amigos que siguen esta tradición desde hace varias décadas, a la que se suman jarreros que llegan expresamente desde diferentes puntos de España para participar en ella.

Pero quienes asisten a la Batalla del Vino con una cara de sorpresa evidente son lo que participan por primera vez, sobre todo si llegan de otros países.

Allister, un veterano escocés que visita Haro estos días junto a su mujer, no alcanzaba a entender la fiesta, pero "es todo muy divertido, increíble y no creo que haya nada así en el mundo, es una suerte estar aquí", ha explicado a los periodistas ya mimetizado en el color vino de la multitud.

Ambos, quizá por su edad, han visto como la "tropa" les respetaba un poco, no como a Ada, una joven alemana que tampoco esperaba ver cómo vaciaban garrafas con varios litros de vino sobre ella.

"Nos lo estamos pasando muy bien, pero esto no es fácil de contar, no sé como lo voy a explicar en Chicago", ha asegurado su compañera Megan antes de recibir la descarga de vino en su cabeza.

Pero la Batalla del Vino es también una muestra de creatividad, tanto en el diseño de armas como en la liturgia del día.

Así, José Luis, que acude a los Riscos desde hace más de 40 años, se ha erigido en "sacerdote" durante esta jornada y "bautiza" a muchos niños y jóvenes sumergiéndoles en un bidón de vino.

Él y su familia acuden con unos 1.000 litros de vino y, como veteranos que son, creen que hay que introducir en la tradición a quienes debutan mediante esta pequeña y simpática ceremonia.

"Solo se trata de pasarlo bien, sin pensar en nada más", ha explicado a EFE uno de los mayordomos de la Cofradía de San Felices, José Antonio Rupérez, un jarrero que hasta la semana pasada presidía el Centro Riojano en Madrid y que no duda en regresar cada año a su pueblo para vivir "algo que, aunque se repita, siempre es único". EFE

(Foto) (Vídeo)

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