Ana Aparicio
Soria, 23 jun (EFE).- Como cada año, el municipio de San Pedro Manrique (Soria), situado en Tierras Altas, ha celebrado este martes su esperada noche de San Juan con el tradicional Paso del Fuego, un rito ancestral que transforma esta noche mágica en un espectáculo de emoción, tradición y valor.
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A las 00.00 horas en punto, la música ha empezado a sonar para dar paso al desfile encabezado por las tres Móndidas que representan la fertilidad y la tradición histórica del municipio y que son el hilo conductor de la festividad de San Pedro Manrique.
Desde primera hora de la noche, a las nueve, dos toneladas de leña de roble, se convierten en la hoguera, de 15 centímetros de espesor, que alumbrará la noche de San Juan gracias a los hurgoneros, que durante casi tres horas han trabajado duramente para nivelar la alfombra de brasas, la cual repasaran cada vez que un pasador la atraviese para asegurar su firmeza.
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Cargados de emoción, los pasadores han ido desfilando sobre las brasas, con paso firme y rápido, portando a monas a las tres Móndidas primero y después, a hijas, primas suegras o mujeres, casi todos motivados por una tradición heredada que representa la auténtica identidad de los sampedranos.
Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, este rito es una tradición única ya que, solo aquellos nacidos en San Pedro Manrique pueden atravesar las brasas, simbolizando un privilegio reservado a quienes el pueblo reconoce como parte esencial de sí mismo.
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Las Móndidas, tres jóvenes del pueblo de vestido blanco y cesto en la cabeza (con flores de pan y largas varitas de harina y azafrán, arbujuelos), han acaparado casi todas las miradas de los numerosos asistentes y que, este miércoles, 24 de junio, serán las encargadas de realizar las ofrendas en el interior de la ermita de la Virgen de la Peña.
Lara Gutiérrez Sánchez, de 31 años, hija de una Sampedrana y primera Móndida en pasar a monas de su primo, se resignó a ser simplemente testigo de una fiesta que, para su familia, "es una tradición muy importante" y decidió vivirla desde dentro.
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Por su parte, Saray del Rincón, ha manifestado su nerviosismo minutos antes de cruzar las brazas a hombros del pasador asegurando "estar viviendo un momento difícil de olvidar" y uno de los más emocionantes de su vida.
Por último, María Domínguez, última Móndida en presentarse voluntaria este año, ha manifestado su estado de nervios y emoción al vivir uno de los momentos más esperados de su vida y que simbolizan "la identidad fuerte y firme de un sampedrano".
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Así, hombres, mujeres, jóvenes y mayores, han desfilado esta noche de San Juan por las brasas sampedranas demostrando un año más que este rito ancestral no entiende de género ni edades, sino de la identidad de un pueblo de la comarca más despoblada de Europa que expone al mundo su fortaleza caminando sobre el fuego. EFE
aal/fp
(foto) (vídeo)
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