Madrid, 21 jun (EFE).- Las subvenciones de la UE a la pesca durante los últimos 30 años provocaron "la degradación de los océanos", así como de los medios de vida de comunidades locales y debilitaron la soberanía alimentaria y el propio rendimiento económico del sector, según un exhaustivo análisis de la organización ecologista Bloom.
El documento, titulado 'Miles de millones desperdiciados' afirma que el resultado de la "enorme inversión" con subvenciones específicas destinadas al sector pesquero desde 1994 (que cifra en 22.000 millones de euros corrientes a través de los Fondos Estructurales de la UE, equivalentes a 31.000 millones de euros constantes) es "nada positivo, lamentablemente".
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Entre otros puntos, denuncia una "falta de transparencia que difícilmente puede considerarse accidental" ya que los datos facilitados por el ejecutivo comunitario dirigido por Ursula von der Leyen "son tan opacos o incompletos que resulta casi imposible realizar una evaluación exhaustiva del gasto público".
A pesar de los objetivos declarados en materia de protección y restauración de la biodiversidad y los hábitats marinos así como de mitigación del cambio climático por el ejecutivo de Bruselas, los fondos públicos europeos apoyan "actividades que contribuyen directa o indirectamente a la degradación de las especies marinas, los ecosistemas marinos y la capacidad de los océanos para secuestrar carbono".
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El texto recuerda que el propio Tribunal de Cuentas Europeos reconoce en uno de sus informes que las acciones de la UE "no han logrado restablecer un buen estado ecológico de los mares ni devolver la pesca a niveles sostenibles en todos los mares".
Constata "la práctica ausencia de verdaderas áreas marinas protegidas en las que estén prohibidos el arrastre de fondo y otras actividades destructivas", por lo que las aguas europeas son las más sometidas a esta técnica en todo el mundo con más del 50 % de su superficie explotada regularmente frente a una media mundial del 14 %.
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Aún más: aproximadamente una cuarta parte (26,7 %) de la pesca de arrastre se lleva a cabo en las zonas marinas "supuestamente protegidas", cuando la custodia real del océano debería constituir "la piedra angular de la recuperación económica y social del sector pesquero europeo".
Las conclusiones de este estudio apuntan a que el sector está subvencionado al 100 %, no sólo por los fondos europeos y las ayudas nacionales y regionales, sino por "numerosos mecanismos indirectos de apoyo financiero" y aún así no genera beneficios propios.
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Además, los fondos europeos no han logrado proteger ni al océano ni a los propios pescadores pues, pese a las "numerosas evaluaciones científicas" que muestran el deterioro progresivo de las aguas europeas, han protegido "la pesca industrial de arrastra a gran escala y no el océano" mientras que los pescadores artesanales de pequeña escala "recibieron únicamente el 1 % de las ayudas públicas" del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca.
El texto también señala que España aparece como "la gran ganadora en la categoría de captación de subvenciones pesqueras en Bruselas" -aunque según datos de 2025 su flota es la tercera más importante de Europa con 8.324 embarcaciones frente a las 12.321 de Italia y las 11.451 de Grecia-, ya que ocupa el primer lugar en términos de tonelaje con un volumen de 301.000 GT o arqueo bruto del total de 1.232.000 GT a escala europea.
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Por ello Bloom propone cinco estrategias para reconducir la situación, entre las que figuran recentralizar los datos en el ámbito de la Comisión Europea, garantizar la regeneración ecológica como prioridad financiera para la UE y poner fin a la financiación de la sobrecapacidad pesquera.
Las otras dos medidas son condicionar la concesión de ayudas públicas a una transición estructural del sector para garantizar su supervivencia y financiar la eliminación progresiva de buques con mayor consumo de combustible. EFE
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(Recursos de archivo en Efeservicios: 8012995495, 8012416356)
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