Acepta más de 15 años de cárcel por agredir y amenazar de muerte a su pareja en A Coruña

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Un hombre acusado de nueve delitos contra su expareja -- a la que, según el escrito del Ministerio Público, agredía como "dinámica habitual" y amenazó de muerte en varias ocasiones en A Coruña -- ha aceptado 15 años y cuatro días de prisión, entre otras penas.

Ha sido en el juicio fijado para este lunes en la Audiencia Provincial de A Coruña y tras un acuerdo entre Fiscalía, defensa y acusación particular al reconocer los hechos el encausado y pactarse una rebaja de la condena.

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En concreto, el Tribunal ha acordado en sentencia firme, entre otras medidas, 60 días de trabajos en beneficio de la comunidad por coacciones continuadas. Por el delito continuado de revelación de secretos le ha impuesto dos años, seis meses y un día de cárcel y una multa de multa de 1.080 euros.

Ademas, por vejaciones injustas continuadas deberá cumplir 15 días de localización permanente en domicilio; y por amenazas graves continuadas un año, tres meses y un día de prisión.

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Del mismo modo, por malos tratos y violencia de género en presencia de menor lo ha condenado a 60 días de trabajos en beneficio de la comunidad y por malos tratos habituales en el interior del domicilio familiar a un año, nueve meses y un día de cárcel. Por estos dos delitos le ha impuesto también la inhabilitadción de la patria potestad durante un total de 10 años.

Además, el hombre deberá realizar 100 días de trabajos en beneficio de la comunidad por acoso; cumplir seis años de prisión por el delito de lesiones y tres años, seis meses y un día por robo con violencia.

Asimismo, por todos los conceptos, entre otras medidas, ha impuesto la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros en línea recta de la denunciante y de comunicarse con ella por cualquier medio durante 53 años. Lo mismo de su hija por el plazo de 10 años.

En cuanto a la responsabilidad civil, el importe se determinará en fase de ejecución de sentencia, una vez finalizado el tratamiento médico de la víctima ya que "continúa en desarrollo", según ha especificado la magistrada presidenta.

HECHOS

Según consta en el escrito fiscal, el condenado y la denunciante -- ambos de nacionalidad cubana -- mantuvieron una relación sentimental con convivencia durante dos años y tres meses, además de tener una hija en común. En el momento de la detención del varón por una agresión a su expareja, en julio de 2024, la relación afectiva había terminado hacía aproximadamente un año y cuatro meses.

En base a los hechos descritos por la Fiscalía, durante todo el tiempo que vivieron juntos, el hombre ejerció "un control absoluto" sobre ella, de modo que "verificaba su actividad cotidiana y sus relaciones personales, sus contactos y comunicaciones con terceros". Podía acceder a su terminal telefónico al disponer de las claves del mismo, "sin consentimiento".

En este tiempo, profirió contra ella expresiones "injuriosas y de menosprecio" y otras amenazas, algunas de ellas de muerte. Estas tenían, "la intención de mantener un clima de temor y sumisión permanente en el interior del hogar familiar".

Durante la relación, él "convirtió las agresiones físicas en dinámica habitual", con empujones, tirones de cabello y golpes con los puños y patadas, entre otros. Además, una vez finalizada la relación, hubo otro episodio en el que repitió, en presencia de su hija menor, este tipo de conductas, causándole varias lesiones y hematomas.

En el último de los episodios descritos - el que llevó a su detención --, el hombre, que supuestamente estaba en Valencia, le había dicho que una tercera persona le entregaría carne a su hija. Fue él mismo quien apareció y comenzó a discutir y a "reprocharle de manera agresiva el por qué no le había respondido la víspera".

Durante esta discusión, extrajo "sorpresivamente" un cúter de su ropa y le propinó un corte longitudinal en el rostro, causándole diversas lesiones. Tras esto, el ya condenado abandonó el lugar de los hechos y se llevó las llaves para evitar que pudiera entrar en su domicilio, en el que se encontraba la menor sola. Además, sustrajo el móvil de su expareja y llegó a responder una llamada de su hermana, a quien confesó la autoría de la agresión.

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