Amaia derrocha voz, simpatía y reflexiones en su concierto en el Roig Arena de València

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Carla Aliño

València, 1 jun (EFE).- La cantante Amaia ha derrochado voz, simpatía, naturalidad y algunas reflexiones en el pabellón Roig Arena de València, donde ha ofrecido el penúltimo de los conciertos de su gira 'Arenas' para presentar su último disco, 'Si abro los ojos no es real'.

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"Bona nit, València!" han sido las primeras palabras que ha dedicado a las 11.000 personas -según los datos de la organización- que han acudido esta noche a verla en directo, pero no las últimas pues a lo largo de las dos horas que ha durado el espectáculo ha charlado, bromeado, improvisado y compartido anécdotas y reflexiones con un público totalmente entregado.

El concierto ha arrancado con una puesta en escena íntima: Amaia, sentada en un taburete dentro de un cubículo escenográfico, desde el que ha interpretado 'Visión' y 'Tocotó', esta última una reinterpretación de 'Corre, corre, caballito'.

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Con su voz y sus bailes ha ido llenando un escenario que ha pasado de la oscuridad inicial a llenarse de luz y color, y en el que Amaia ha reinado tanto en solitario, con el piano, la guitarra y hasta el arpa, como acompañada de su banda, y en determinados momentos de un grupo de músicos de orquesta y un coro.

Cuando llevaba tres canciones, un problema técnico, que ella misma ha confesado desde el escenario, le ha obligado a "entretener" al público mientras se solucionaba. Han sido pocos minutos pero ella ha tenido tiempo de dedicar el 'cumpleaños feliz' a una fan que se encentraba entre el público y de confesar que ahora que empieza el "calorcito" está más contenta.

La cantante de Pamplona ha retomado la actuación sin problemas y ha repasado otros de sus éxitos combinado canciones festivas como 'Yo invito' con otras más íntimas y personales, como 'Despedida', escrita para su abuela, fallecida hace varios años, y que esta noche ha dedicado a un miembro de su equipo que acaba de perder a su madre.

Tras cantar 'Me pongo colorada' de Papá Levante ha llegado el momento de 'Auxiliar", que ha dedicado a su madre, y de reflexionar sobre la muerte, pero no desde la tristeza sino "como celebración de la vida", a través de 'Ya está' o de 'Fantasma'.

'M.A.P.S', 'Giratutto' o 'El encuentro' han ido elevado los ánimos hasta llegar a 'La canción que no quiero cantarte', que ha desatado la euforia colectiva, previa a la entrega de regalos y flores por parte de algunos asistentes, que Amaia ha recibido con gran alegría y emoción, y muy agradecida.

Con 'Zorongo gitano' ha demostrado la gran calidad y potencia vocal que tiene, algo que ha podido verse a lo largo de todo el espectáculo, y que ha sacado a relucir también en el sentido homenaje a 'Yamaguchi', el emblemático parque de Pamplona que ha visto crecer a la artista.

La fuerza de 'Aralar', un homenaje a sus raíces y al folclore, ha dado paso a 'Tengo un pensamiento' y 'Bienvenidos al show', con la que, paradójicamente, Amaia se ha despedido de València. EFE

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