Luis Miguel Pascual
París, 26 may (EFE).- La expectación que está levantando Rafael Jódar todavía no le otorga tratamiento de estrella. La joven promesa del tenis español, de 19 años, buscará este miércoles la tercera ronda de Roland Garros contra el australiano James Duckworth, 82 del ránking, pero lo hará en una de las pistas pequeñas del complejo.
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Los buenos resultados registrados por el madrileño sobre tierra batida, donde solo ha sufrido tres derrotas esta temporada, el inicio fogoso en el torneo, en el que barrió al estadounidense Aleksandar Kovacevic, no han servido para que los organizadores le coloquen en una pista de más entidad.
Si su primer duelo en Roland Garros fue en la 12, el segundo tendrá lugar en la 7, pese a que el nombre de Jódar empieza a sonar con fuerza en el circuito. La culpa sus 19 victorias sobre arcilla, incluido el torneo de Marrakesh, las semifinales de Barcelona y los cuartos de Madrid y Roma.
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Una progresión exponencial para el tenista, instalado en Virginia, que el año pasado disputaba torneos menores en Estados Unidos y que ahora es uno de los más jóvenes cabezas de serie de la historia del torneo.
La ausencia de Carlos Alcaraz, ganador de las dos últimas ediciones, por una lesión en la muñeca, ha levantado un gran revuelo sobre el joven tenista.
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Su rueda de prensa tras derrotar a Kovacevic atrajo a numerosos informadores de todo el mundo, ávidos de conocer los secretos del salto que ha protagonizado en un año el joven prodigio español.
Él lo atribuyó al trabajo diario, reconoció que su carrera ha cambiado mucho, de jugar 'challengers' a entrar en los cuadros finales de los grandes torneos, pero matizó que todavía está aprendiendo, intentando quitarse presión.
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"No tengo prisa. Todavía tengo mucho que aprender en el circuito (...) Estoy intentando adaptarme de la mejor manera a estos cambios, cuando jugaba 'challengers' era diferente. Pero creo que lo estoy haciendo bien, me estoy sintiendo bien tanto dentro de la pista como en las cosas que tengo que hacer fuera", aseguró el español.
Jugar en una de las pistas pequeñas puede contribuir a matizar las expectativas sobre un Jódar que hasta esta participación en Roland Garros solo había jugado dos partidos a cinco sets, ambos en el pasado Abierto de Australia, donde ganó uno y perdió contra el checo Jakub Mensik.
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Pero desde entonces su progresión ha sido espectacular y la arcilla parece un elemento en el que se desenvuelve mejor que el cemento de Melbourne.
Todo lo contrario que Duckworth, un tenista de 34 años que sobre la tierra batida no ha tenido sus mejores resultados. Esta es su novena participación en Roland Garros y hasta este año solo había ganado un partido, hace cinco años.
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Avanzó a segunda ronda después de que su rival, el canadiense Gabriel Diallo abandonara la pista por un golpe de calor.
Si consigue superar al australiano, Jódar tiene un panorama bastante abierto. Su rival en tercera ronda saldría del duelo entre los estadounidenses Alex Michelsen, 42 del mundo, y Nishesh Basavareddy, 148, ambos debutantes como él en el Grand Slam de tierra.
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El segundo, invitado por los organizadores, apeó del torneo a su compatriota Taylor Fritz, favorito número 7, lo que despejó el camino de Jódar de su rival más peligroso antes de los octavos de final.
En esa ronda podría medirse a un español, bien Alejando Davidovich, que no llega en su mejor momento, bien a Pablo Carreño, que intenta regresar al máximo nivel tras un calvario de lesiones. Ambos se medirían en tercera ronda si superaran, respectivamente, al argentino Thiago Tirante, 60 del mundo, y al australiano Thanasi Kokkinakis, también superviviente de numerosas lesiones.
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El cruce en cuartos sería contra el alemán Alexander Zverev, favorito número 2 y finalista en París en 2024, que a sus 29 años todavía busca levantar su primer grande. EFE
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