Tres lácteos al día en infancia y adolescencia ayudan a mejorar programación metabólica

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Madrid, 21 may (EFE).- El consumo de al menos tres raciones de productos lácteos al día durante la infancia y también la adolescencia, dentro de una dieta variada, contribuye a mejorar la programación metabólica y facilitar una mejor salud futura, según varios expertos.

Lo han expresado de esta manera durante la jornada 'Lácteos: desmontando mitos, construyendo salud', organizada por la Agencia EFE en colaboración con La Organización Interprofesional Láctea (InLac) y la Fundación Española de la Nutrición (FEN), en la que se ha presentado el 'Libro Blanco de la los Lácteos'.

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En concreto han participado la catedrática de Pediatría de la Universidad de Santiago y presidenta de la Fundación Española de Nutrición (FEN), Rosaura Leis, y el nutricionista y divulgador Pablo Ojeda, además del presidente de InLac, Javier Roza.

Al comienzo de la jornada, Leis ha presentado el Libro Blanco, del que ha sido la coordinadora, que cuenta con la colaboración de más de cincuenta autores del ámbito científico-académico, de diversas procedencias y especialidades, y aborda el conocimiento existente sobre los lácteos en España.

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La publicación asegura, con la evidencia científica actual, que los lácteos son un grupo "fundamental" para la salud, con una "adecuada densidad nutricional para los diferentes grupos de edad y situaciones fisiológicas".

Fuente rica de proteínas, grasas, vitaminas y minerales, los productos lácteos según el libro son víctimas también de "bulos" que circulan en torno a ellos.

Leis ha destacado que los lácteos forman parte de las dietas tradicionales en España y consumidos al menos tres veces al día juegan un "papel importante" a la hora de disminuir el riesgo de obesidad y enfermedad cardiovascular.

En concreto, ha dicho la catedrática en pediatría, la evidencia muestra que el consumo de tres raciones de lácteos en la infancia y en la adolescencia ayuda a tener una mejor programación metabólica en el futuro.

De hecho, en la adolescencia se produce el pico máximo de masa ósea y a partir de ahí empieza a descender.

"En conjunto, la salud va unida a una dieta variada, diversificada, donde los lácteos forman parte de la base de la pirámide".

En el mismo sentido se ha pronunciado Pablo Ojeda, quien además de defender el consumo de la leche entera, sobre todo en la infancia, ha destacado que un grupo de edad para el que los lácteos juegan un papel importante es el de los mayores de 50 años, edad a partir de la cual la primera enfermedad crónica es la sarcopenia -la pérdida progresiva de la masa muscular-.

Ojeda, al igual que Leis, ha insistido en la importancia de acudir a fuentes avaladas por la ciencia a la hora de informarse sobre nutrición y no hacer caso a las tendencias nutricionales que no se basan en la evidencia científica.

Ambos han defendido que los lácteos y las bebidas vegetales no se pueden comparar y que estas últimas "no pueden sustituir" las recomendaciones de consumo de lácteos porque no tienen la misma composición nutricional.

Por su parte, el presidente de InLac ha señalado que en el Libro Blanco han querido recuperar la base científica de los beneficios de los productos lácteos para que el mensaje no sea el interesado por la industria sino el "avalado por la ciencia".

"La ciencia avala el mensaje que los productos lácteos son buenos nutricionalmente", ha señalado Javier Roza. EFE

(foto)(vídeo)

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