Carlos Expósito
Atenas, 21 may (EFE).- Diecinueve años han pasado desde que Atenas acogió por última vez una Final entre Cuatro. Ahora, la ciudad, que vive el baloncesto como una religión, se prepara para albergar la gran cita continental, con el Real Madrid, el Valencia Basket, el Fenerbahce y el local Olympiacos como protagonistas.
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El Complejo Olímpico de Deportes de Atenas (OAKA), remodelado en 2004 dentro del proyecto firmado por el español Santiago Calatrava para albergar los Juegos Olímpicos de Atenas de ese mismo año, despliega este jueves carteles, vallas y todo el operativo que rodeará a las semifinales que tendrán lugar el viernes entre Real Madrid contra Valencia y Fenerbahce frente a Olympiacos.
Los ganadores de ambos duelos se enfrentarán el domingo en la final por la corona europea, y lo harán en la capital griega, una ciudad con profunda tradición baloncestística y sede de dos históricos como Panathinaikos y Olympiacos.
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De hecho, los encuentros se disputarán en la cancha habitual del equipo del trébol, donde su máximo y eterno rival de la capital podría conquistar su cuarta Euroliga histórica, y donde este jueves los cuatro equipos llevaron a cabo sus sesiones de entrenamiento.
La población helena conoce de la importancia de esta edición. Por un lado, el club 'taronja', equipo revelación en esta edición, se enfrenta contra el más laureado en la máxima competición europea con once títulos.
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En el otro lado del cuadro, un choque entre dos gigantes del baloncesto europeo, Olympiacos, que parte como el gran aspirante después de haber liderado la fase regular y el turco Fenerbahce. Un duelo también con gran carga simbólica.
En 2007, la última vez que Atenas acogió la competición, el título acabó en manos del Panathinaikos, aunque en esta edición, el conjunto griego fue eliminado por el Valencia Basket de Pedro Martínez, que logró levantar un 2-0 para clasificarse por primera vez en su historia para una Final a Cuatro.
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El pabellón, actualmente denominado Telekom Center Arena por motivos comerciales, con una capacidad cercana a los 20.000 espectadores, será el epicentro este fin de semana. Uno de los grandes templos del baloncesto europeo. Lo será, además, un año después de que la Final a Cuatro se celebrará, envuelta en polémica, en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos.
La Euroliga subrayó la relevancia histórica de Atenas en el baloncesto europeo y la enorme pasión de su afición. Grecia, considerada un mercado estratégico para la competición, volverá a acoger el evento casi dos décadas después.
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Todo está también pensado para los aficionados, cuya llegada está prevista a lo largo del viernes, y que contarán con una zona habilitada cerca del centro de la ciudad a modo de 'fan zone'. Además, dispondrán de transporte hacia el estadio, dentro de un operativo preparado por las autoridades para evitar cruces entre grupos y posibles aglomeraciones.
La ciudad se viste de gala, y sus habitantes, según pudo constatar EFE, viven con ilusión y alegría el deseo de que Atenas, la 'Ciudad de la Corona Violeta', sea sede de la gran final y de que uno de sus equipos pueda alzar el trofeo. EFE
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(foto)
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