Un estudio desvela cómo serían los humedales del sur de España hace 1,5 millones de años

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Málaga, 18 may (EFE).- Un estudio liderado por científicos de la Universidad de Málaga (UMA) ha descrito los restos fósiles de tres especies de aves -un pato, una grulla y un cuervo- identificados en el yacimiento paleontológico de Venta Micena (Granada), permitiendo caracterizar el humedal que ocupaba la cuenca de Baza en época pleistocena.

La UMA lleva investigando desde hace décadas en este enclave granadino ubicado en Orce y, con este nuevo hallazgo, que ha sido publicado en la revista científica Swiss Journal of Palaeontology, se desvela información inédita sobre cómo habrían sido los humedales del sur de España hace un millón y medio de años.

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En concreto, el estudio de las decenas de miles de fósiles exhumados en Venta Micena, depositados en el Museo Arqueológico de Granada, ha revelado la existencia en la colección de dieciocho restos atribuibles a aves, siete de ellos conservados con suficiente integridad anatómica como para ser asignados a especies concretas, ha informado este lunes la UMA en un comunicado.

Así, a partir de estos "huesecillos fragmentarios", según señalan los investigadores, se ha podido poner de manifiesto la existencia de tres aves diferentes, cada una de las cuales aporta una información muy valiosa sobre los ambientes del humedal e incluso sobre la ecología de la comunidad de animales que habitaba en ellos.

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La primera es un pato, el tarro blanco, cuyo nombre científico es Tadorna tadorna.

"Actualmente se le ha visto invernando ocasionalmente en El Baíco, un pequeño humedal situado entre Baza y Benamaurel, pero su hallazgo en el yacimiento de Venta Micena, cuyos restos se acumularon durante la estación estival, sugiere que hace un millón y medio de años esta especie se reproducía también en la cuenca de Baza”, ha afirmado el catedrático de Paleontología Paul Palmqvist, uno de los autores de este trabajo.

Por otro lado, el tarro blanco se alimenta de pequeños invertebrados, como los caracoles del género Hydrobia, bien documentados en los yacimientos orcenses.

"Estos caracoles viven en aguas de salinidad variable, por lo que la presencia del pato nos indica que en las inmediaciones del gran lago de Baza habría charcas sujetas a una intensa evaporación, en las que aumentaría la salinidad".

La segunda especie es una grulla, de mayor tamaño que la grulla común actual, Grus grus.

La especie representaría el registro más antiguo conocido hasta el momento en Europa de las grullas gigantes del Pleistoceno.

La anchura del hueso fósil del antebrazo identificado es mayor que en la grulla actual, lo que sugiere que este animal era más pesado.

"Las grullas son aves omnívoras típicamente asociadas con ríos y humedales, por lo que su presencia en el gran lago de Baza no resulta insólita", ha asegurado el experto.

Finalmente, la tercera especie identificada es un cuervo, en concreto, la subespecie Corvus corax antecorax, y nuevamente se trata del registro más antiguo de estos animales en la península ibérica.

Su interés radica en el papel que desempeñó en los ecosistemas del Pleistoceno, ya que habría consumido una porción apreciable de la carne disponible para los depredadores y carroñeros de la paleocomunidad.

Los paisajes semidesérticos de la depresión de Guadix-Baza, en el altiplano granadino, son conocidos como 'badlands' y están escasamente poblados por la vegetación, lo que contrasta con el paisaje de la región en el que habitaron estas aves durante la época pleistocena, cuando las precipitaciones triplicaban las actuales.

"En aquel entonces existía un extenso humedal en la cuenca de Baza, con una superficie de más de mil kilómetros cuadrados. Estaba alimentado, principalmente, por las aguas de un sistema fluvial procedente de la cuenca de Guadix, que traía agua desde Sierra Nevada, y por las emanaciones de abundantes manantiales hidrotermales, que aportaban aguas cálidas y sales al gran lago”, ha señalado el profesor de la UMA Francisco Serrano.

Ha explicado que, en el entorno de este inmenso humedal, que debió de ser un auténtico vergel, se desenvolvía una fauna diversa de grandes mamíferos, que recuerda a los ecosistemas modernos del África subtropical.

"Así, por el altiplano granadino deambulaban animales exóticos, como grandes elefantes, hipopótamos que doblaban en masa corporal a los actuales y muchos otros herbívoros, conjuntamente con los carnívoros que depredaban sobre ellos, en particular los félidos con dientes de sable y las grandes hienas carroñeras, del tamaño de una leona moderna", ha subrayado.

A esta fauna se le sumarían los primeros humanos que habitaron en Europa occidental, cuya presencia quedó documentada en los dos últimos yacimientos a partir de industrias líticas (piedras talladas), marcas de su actividad con ellas sobre los huesos y, en el caso de Barranco León, un diente de leche humano. EFE

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