El Girona, entre la espada y la pared

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Girona, 18 may (EFE).- El Girona, 18º clasificado tras la derrota contra el Atlético de Madrid, afrontará la última jornada de LaLiga EA Sports entre la espalda y la pared, como una final: si gana al Elche seguirá en Primera División y si pierde o empata caerá a Segunda, solo dos años después de la histórica tercera plaza y la clasificación para la Liga de Campeones.

El equipo de Míchel Sánchez, con la plantilla a medio hacer hasta finales de agosto, abrió la temporada con un dramático balance de un punto y 15 goles en contra en los primeros cinco partidos y no consiguió salir de las posiciones de descenso hasta diciembre.

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Entre diciembre y enero enlazó cuatro victorias en cinco partidos y luego los triunfos contra el Athletic Club en marzo (3-0) y el Villarreal en abril (1-0) hicieron pensar que la permanencia solo era cuestión de tiempo y que el equipo pelearía por Europa.

Después de someter al Villarreal en la jornada 30, los rojiblancos tenían ocho puntos de renta sobre la zona roja y, acto seguido, sumaron un ilusionante empate del Santiago Bernabéu (1-1).

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Pero desde entonces el Girona ha encadenado otra pésima dinámica de resultados y se ha desplumado en la clasificación: de la 12ª posición hasta la 18ª.

Las derrotas contra el Betis (2-3), el Valencia (2-1) y el Mallorca (0-1), los empates contra el Rayo Vallecano (1-1) y la Real Sociedad (1-1) con goles salvadores de Cristhian Stuani, y la derrota contra el Atlético sitúan a los catalanes a un paso del descenso.

Son el peor equipo de las últimas siete jornadas, con un balance de tres puntos de 21 posibles, muy por debajo de los 16 del Levante, los 13 del Elche, los 11 del Alavés o los ocho del Mallorca.

La temporada pasada, el Girona ya sumó diez partidos seguidos sin ganar entre febrero y abril, y al final se salvó con un punto de margen sobre el descenso, aunque el caso actual también recuerda al descenso del año 2018-2019 con Eusebio Sacristán en el banquillo.

Los rojiblancos parecían virtualmente salvados porque tenían nueve puntos de margen sobre la zona roja al final de la jornada 28, pero consiguieron una victoria en las últimas diez jornadas y perdieron la categoría de manera inesperada.

El equipo no tiene margen de error, después de dos años muy lejos del fútbol que le llevó hasta la Liga de Campeones, pero, como repite Míchel, todavía depende de sí mismo y tiene una última bala. EFE

asm/xsf/mr

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