Se cumplen 140 años del tornado de 1886 en Madrid, con poca probabilidad de que se repita

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Madrid, 15 may (EFE).- El pasado martes se cumplieron 140 años del tornado que arrasó algunas zonas del centro de Madrid, uno de los "más intensos documentados en España", con un número de muertos que varía según los datos y cuantiosos daños, un fenómeno que hay poca probabilidad de que se repita, dice un portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

En Madrid, "el tornado de 1886 se inició en Carabanchel Alto con un recorrido hacia el nordeste de 12 a 18 kilómetros y hasta 1 kilómetro de anchura máxima", explica a EFE José Ángel Núñez, portavoz de la Aemet.

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Núñez apunta que estos fenómenos "son muy locales y afectan a zonas reducidas del territorio, pese a que el tornado de Madrid es de los más intensos documentados en España", país donde "no son muy frecuentes" aunque "se registran varios todos los años, en general de pequeñas dimensiones y en todas las estaciones del año".

En la costa mediterránea "son más frecuentes" en otoño o a finales del verano, mientras que en el litoral Atlántico y zonas llanas adyacentes, "la época de mayor frecuencia coincide con los meses más fríos".

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En cambio, en las zonas interiores de la Península "son menos frecuentes", pero "en ocasiones resultan más intensos" y se presentan al final de la primavera y sobre todo en verano, en situaciones de "fuerte inestabilidad térmica e importante cizalladura" -lo que genera acusadas variaciones de la intensidad y de la dirección del viento-, como ocurrió con el tornado de 1886.

Nuñez sostiene que en climatología se habla de "periodos de retorno o de recurrencia" para explicar que un fenómeno que se ha producido en el pasado se volverá a repetir en el futuro con la misma o superior intensidad. Pero, agrega, "estos fenómenos tan extremos tienen periodos de recurrencia de varias décadas; luego sí que se podría repetir, aunque es poco probable".

Para Manuel Mora García, meteorólogo de Aemet, el 12 de mayo de 1886 se produjo una "extraordinaria actividad convectiva en el centro peninsular, con tormentas, intensa lluvia, granizo, rachas muy fuertes de viento e incluso tornados, como los que afectaron a la ciudad de Madrid y probablemente a Guadalajara".

"El balance en la capital fue de decenas de muertos, más de un centenar de heridos y cuantiosos daños materiales", dice Mora García.

No existe un número exacto de fallecidos. No obstante y como indica con un estudio publicado por la revista Atmospheric Research en 2007, "el tornado produjo cerca de medio centenar de víctimas mortales", conforme a eltiempo.es

Mora García recoge en el blog de la Aemet que se produjeron "daños significativos" en las zonas por donde pasó el tornado en Madrid. Así, hubo daños en el Casón del Buen Retiro, en varias edificaciones y en el Real Jardín Botánico, donde quedaron totalmente destruidos muchos árboles centenarios.

José Ángel Núñez considera que los tornados son fenómenos de microescala (escala reducida) y, por ello, "es muy complicada su detección y medición de las rachas máximas si no se dispone de una red de observatorios lo suficientemente densa para este fin. Esto es así todavía en 2026, por lo que hay que imaginar lo difícil que resultaría en 1886".

A pesar de ello, subraya, a menudo pueden realizarse estudios de campo que permiten deducir "con alto grado de fiabilidad que un tornado fue el responsable de unos destrozos bien identificados y estimar su velocidad".

Detalla que de acuerdo con la Escala Fujita Realzada que se utiliza en todo el mundo desde 2007 y tiene seis niveles del 0 al 5, el tornado de la capital española probablemente alcanzaría categoría EF3, "con lo que las racha máximas pudieron oscilar entre 219-266 km/h".

Tornados como el de 1886 "son más frecuentes" en el centro-este, sobre todo en la zona del Maestrazgo turolense, en "zonas muy despobladas, y muchos pasan desapercibidos". EFE

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