Celia Arcos
Madrid, 15 may (EFE).- Rojos y blancos, a pares o uno solo, los claveles han florecido este viernes, día de San Isidro Labrador y patrón de Madrid, en la Pradera de San Isidro, un lugar en el que los ciudadanos han defendido la identidad castiza y multicultual de la capital a través la música, la gastronomía y el arte.
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El naranja y azul del amanecer han dejado paso esta mañana al rojo y blanco de los claveles que, a primera hora de la jornada, ya lucían los primeros ciudadanos y turistas que se han acercado a la Pradera de San Isidro, epicentro de la festividad.
"Hace años que no vengo por aquí", se ha escuchado entre algunos vecinos que paseaban por la zona cercana al escenario musical que esta noche acogerá los conciertos de Las Ketchup y Los Chunguitos y Familia, dentro de la programación musical del Ayuntamiento madrileño.
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El día se ha ido abriendo al mismo tiempo que los olores, la música y las actuaciones se han instalado en la Pradera. Los primeros han sido los negocios, que ven de esta fiesta una oportunidad para hacer caja y reivindicar el producto local.
Rosquillas, choripán y pan tumaca
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"Esto viene de generación en generación, llevo viniendo aquí muchos años (...) Y este año vendrá más gente, viene mucho turista, pero depende del tiempo", ha explicado a EFE el propietario de un puesto de dulces tradicionales, Ángel Muñoz.
Los dulces son uno de los protagonistas indiscutibles de esta jornada. Plagadas de puestos, las calles aledañas a la Pradera ya dejan entrever cuál es el postre típico, donde las reinas son las rosquillas tontas y listas.
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Pero más allá de la tradición, también se abren paso otras gastronomías como síntoma de la transformación que vive la ciudad. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 45,3 % de la población en Madrid de 30 a 34 años ha nacido fuera.
Así, la salchipapa, el choripán y el pan tumaca se mezclan en el menú del día de la Pradera con los bocadillos de gallinejas y demás casquería tradicional madrileña.
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El ritmo de San Isidro lo han puesto las brasas de los negocios y el chotis, que se ha abierto paso en una jornada en la que muchos ciudadanos se han lanzado a bailar, ataviados con los trajes de chulapo y chulapa.
Además, uno de los actos centrales ha sido la misa de campaña del día de San Isidro, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, y a la que ha acudido el alcalde, José Luis Martínez-Almeida.
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Los carteles con el anuncio de la próxima visita del papa León XIV a la capital en junio protagonizan el decorado del escenario de esta misa, a la que Almeida ha llegado acompañado de gritos a favor de los patios de los colegios y la educación pública.
El cielo, aunque nublado, ha dejado disfrutar a los madrileños y turistas de una mañana en la que se mezcla lo tradicional con la reivindicación.
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"La vivienda es un derecho, no un negocio" o "Escuelas públicas para todos", son algunos de los lemas que se pueden leer en las casetas tanto de los partidos políticos como de las asociaciones vecinales que estarán en la Pradera este fin de semana.
Los representantes de diferentes signos políticos no han querido faltar a la celebración de San Isidro que, aunque este año tiene la vista puesta en el Palacio de San Telmo (Sevilla) ante las elecciones andaluzas del domingo, ya mira hacia los futuros comicios madrileños.
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Los ciudadanos, ajenos a la riña política, no han dejado que la lluvia les aleje de una pradera que, durante estas jornadas, alberga música, gastronomía y tradiciones castizas, pero bajo la seña multicultural de la capital. EFE
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