Madrid, 14 may (EFE).- La evolución de los precios de la vivienda constituye una fuente relevante de incertidumbre para la economía española, según indica el Informe de Estabilidad Financiera presentado este jueves por el Banco de España.
El supervisor indica que, aunque la inversión residencial ha mantenido una trayectoria de crecimiento en los últimos trimestres, el desacople entre oferta y demanda de vivienda seguirá presionando al alza sus precios.
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Añade que si estas presiones se intensificaran, podría deteriorarse el problema del acceso a la vivienda, con potenciales efectos adversos sobre el bienestar, la movilidad laboral y el crecimiento económico a medio plazo.
El Banco de España ha continuado desarrollando también un marco metodológico para la evaluación de posibles límites a las condiciones de concesión de préstamos hipotecarios.
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Según explica en el informe, los análisis en curso muestran que estas medidas pueden mejorar la resiliencia financiera de hogares y bancos, y reducir de forma significativa la frecuencia con que los hogares afrontarían impagos hipotecarios, especialmente de aquellas operaciones concedidas en fases expansivas del ciclo.
No obstante, advierte en el informe que estas medidas también pueden generar efectos en el acceso a la vivienda, el coste del alquiler y el consumo de los hogares, que además son heterogéneos por grupos de población.
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Según el Banco de España, la utilidad de la medida podría verse mermada si produce distorsiones importantes en el acceso a la vivienda en propiedad o las sendas de consumo y ahorro a lo largo del ciclo vital de los hogares, así como efectos en los precios del alquiler.
Explica que los límites a las condiciones de concesión de hipotecas pueden ser especialmente útiles para mitigar el aumento de los impagos debidos a fluctuaciones cíclicas marcadas, si bien conllevan costes en términos de acceso al crédito hipotecario.
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En este sentido, señala que los resultados preliminares del análisis apuntan a que la activación de estas medidas desplazaría parte del mercado de la vivienda de la compra al alquiler, con lo que se observarían descensos en el largo plazo de la tasa de propiedad por la menor concesión de crédito.
Este efecto se vería parcialmente mitigado por reducciones en los precios de la vivienda en propiedad por una menor demanda.
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Además, los hogares más jóvenes, como consecuencia del menor acceso a crédito hipotecario, reducirían su consumo, trasladando esos recursos hacia el ahorro y posponiendo la decisión de compra de vivienda.
El Banco de España explica que el diseño de medidas permite flexibilidad y sería posible imponer límites menos restrictivos en la concesión de crédito o excepciones a ciertos colectivos de hogares, lo que mitigaría los impactos más negativos a los grupos de población especialmente vulnerables.
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El supervisor bancario dice que hay que continuar desarrollando el marco metodológico para poner límites a las condiciones de concesión de hipotecas y el director de Estabilidad Financiera del Banco de España, Daniel Pérez Cid, ha señalado que tienen tiempo para seguir perfeccionando ese marco con el que se decidiría activar las medidas, al no existir una vulnerabilidad inminente para la estabilidad financiera.
Pérez Cid ha descartado la existencia de una burbuja inmobiliaria, pues no hay un tensionamiento en la situación financiera de los hogares, ni una actividad desmedida de originación de crédito ni laxitud en los estándares de concesión.
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De hecho, el informe señala que los riesgos inmobiliarios para la estabilidad financiera permanecen contenidos y, aunque los criterios de concesión de crédito hipotecario se han relajado ligeramente, se mantienen muy por debajo de sus máximos históricos.
Respecto a que determinados bancos estén reduciendo su cuota en el mercado hipotecario, Pérez Cid ha respondido que eso depende de la estrategia de negocio de cada entidad, pero desde el Banco de España no la valoran desde el punto de vista de estabilidad financiera de manera individual.
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El Banco de España observa en su informe una capacidad financiera limitada de los hogares con vivienda principal en régimen de alquiler para adquirir una primera vivienda en propiedad mediante hipoteca y la capacidad de aportar una entrada suficiente emerge como un factor clave.
Los precios de compra de la vivienda aceleraron el año pasado su ritmo de aumento con respecto a 2024, aunque los indicadores de valoración de la vivienda se sitúan todavía en niveles similares a los de 2004 y muy por debajo de los máximos previos a la crisis financiera de 2008.
Además, el informe indica que en el mercado del alquiler se observan algunas señales de moderación del crecimiento de los precios, que tuvieron en 2024 unos avances medios en torno al 10 % y que en 2025 se han desacelerado hasta incrementos del 5 %.
La actividad inmobiliaria real mostró cierta desaceleración en los tres primeros trimestres de 2025 por la estabilización de las operaciones y una actividad constructora débil, según el informe.
El crédito hipotecario nuevo creció con fuerza en 2025, aunque sigue siendo moderado en relación con el PIB y el crédito bancario total, mientras que la financiación bancaria al sector de la construcción y a las actividades inmobiliarias continuó en 2025 la recuperación observada en 2024, aunque desde niveles próximos a mínimos históricos. EFE
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