Psiquiatras de la defensa dicen que el presunto asesino de Maialen "no sabía que la mataba" y forenses lo desmienten

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Los forenses de Castellón y los psiquiatras contratados por la familia del acusado han mantenido una discrepancia frontal respecto a la situación mental del presunto asesino de Maialen al cometer el crimen, dado que los primeros sostienen que, al acuchillar a su esposa, era consciente de lo que hacía, mientras que los expertos contratados por la defensa subrayan que J.R. sufría un trastorno de estrés agudo por el que "no sabía que estaba matando" a la víctima.

La Audiencia Provincial de Álava acoge este lunes la sexta sesión del juicio por este crimen, cometido el 27 de mayo de 2023 en Vitoria-Gasteiz y por el que las acusaciones reclaman para el acusado 45 años de cárcel, al considerar que cuando asestó 13 cuchilladas a Maialen, su esposa, lo hizo "con intención de matarla" y era "plenamente consciente de sus actos".

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Por el contrario, la defensa reclama la libre absolución del acusado, puesto que argumenta que cuando acuchilló a Maialen en un apartahotel de Vitoria-Gasteiz, sufría una "desconexión brusca de la realidad", en un "episodio disociativo" o "automatismo zombi".

En esta sesión ha declarado un equipo de psicólogos y médicos forenses de Castellón, que mantuvo una entrevista de dos horas con J.R. el 24 de marzo de 2024, casi un año después del crimen, cuando este se encontraba en prisión provisional tras haber sido trasladado a esa provincia desde la cárcel alavesa de Zaballa.

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El responsable de este equipo ha explicado que en aquella entrevista el acusado no se mostró "muy colaborador" y no quiso responder a muchas preguntas, especialmente sobre los hechos relacionados con el crimen, sobre los que hasta en tres ocasiones dijo que "no quería hablar". "Insistía continuamente en eso", ha manifestado.

Este médico ha indicado que en el momento de la entrevista, la capacidad de memoria del acusado era la "adecuada", y que aunque dijo que el día de los hechos "tomó muchos vinos", no refirió haber consumido otras drogas.

En aquella conversación, este equipo apreció rasgos "no patológicos" de histrionismo o tempestuosidad, que en todo caso "no implicaban trastorno ni requerían atención psicológica o tratamiento".

FACULTADES VOLITIVAS Y COGNITIVAS

En este sentido, ha destacado que sus facultades "volitivas y cognitivas", sobre las que se establecen las bases de la imputabilidad o no de una persona, estaban "conservadas" en el momento de la entrevista.

Este equipo también se ha pronunciado sobre el informe psiquiátrico aportado por la defensa del acusado, un trabajo del que ha afirmado que es "admirable" y con el que coincide en sus conclusiones, salvo una, que es precisamente la que determina si el acusado era consciente de lo que estaba haciendo al acuchillar a la víctima.

En este sentido, tras dar por buenos todos los argumentos esgrimidos en el informe, el responsable de este equipo de forenses ha subrayado que no comparte "cómo afecta todo esto a sus condiciones volitivas y cognitivas" en el momento del crimen.

Este médico ha afirmado que el trastorno de estrés agudo al que se alude en ese informe de parte para argumentar que el acusado no era consciente de sus actos en el momento de acuchillar a la joven se tuvo que producir después del crimen, precisamente por el impacto de lo que había hecho.

En este sentido, ha dicho que el trastorno de estrés agudo "se presenta en personas expuestas a la muerte, lesión grave o violencia sexual", y que aunque este trastorno también puede afectar al propio agresor, esto se produce "con menos frecuencia", y la afección se produce siempre con posterioridad --entre uno y tres días o hasta un mes más tarde-- al hecho desencadenante --la agresión--, por lo que J.R. no podía padecerlo en el momento en el que acuchillaba a Maialen.

NO HAY "ENAJENACIÓN COMPLETA"

"Cuando comete la acción no tiene ese trastorno psicológico. Es posterior", ha subrayado, para precisar que en el momento de lo ocurrido no hubo "enajenación completa".

Por su parte, el psicólogo y la psicóloga autores del informe encargado por la defensa han defendido que, pese a tratarse de un trabajo solicitado por la familia del acusado, no es un informe "parcial", y que el hecho de que les haya contratado la defensa "no influye" en sus conclusiones.

En su declaración, han explicado que un conjunto de factores genéticos, ambientales y personales desencadenaron una situación en la que J.R. se vio privado de su capacidad de comprensión de sus actos en el momento de acuchillar a Maialen.

De esa forma, han manifestado que el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) que padece el acusado desde la infancia, junto a sus abusos de alcohol y drogas a lo largo de su vida, y el verse expuesto a un "trastorno por estrés agudo" con elementos "disociativos", actuaron de forma "secuenciada y acumulativa" para llevarle a un estado en el que no sabía lo que hacía al agredir mortalmente a su esposa. "El no sabe que mata", ha aseverado el psiquiatra coautor del informe.

En este sentido, y al contrario de lo que mantiene el forense que ha declarado previamente, estos dos psiquiatras sostienen que el trastorno por estrés agudo se produjo como consecuencia de un hecho anterior al crimen, en el que --según afirman-- el acusado percibió una amenaza para su "integridad psicológica".

"Ese trastorno de estrés agudo es anterior al acto criminal", han precisado, si bien han reconocido --pese a las reiteradas preguntas de las defensas en este sentido-- que desconocen cuál pudo ser el origen concreto de ese trastorno, puesto que el acusado tan solo refiere recordar "una discusión" con Maialen.

Además, el presunto asesino mantiene que no recuerda detalle alguno de dicha conversación, dado que presenta una "amnesia disociativa" que afecta al periodo comprendido entre el momento en el que entró en la habitación de su esposa, y el instante en el que fue detenido en la tarde del día posterior por la Guardia Civil, cuando huía en taxi a Valencia.

Las defensas han preguntado a estos psiquiatras sobre la compatibilidad de ese episodio "disociativo", en el que el acusado no sería dueño de sus actos, con el hecho de que tras acuchillar a Maialen regresara a la habitación minutos después para llevarse y para "limpiar" el arma del crimen, que no ha sido encontrada.

Según han indicado estos expertos, esa conducta puede encuadrarse en un comportamiento "automático" del acusado, en el que este sería capaz de actuar de esa forma, pese a su situación "disociativa". "El trauma que vive es abrumador. La disociación es un mecanismo de defensa ante ese trauma", han asegurado, si bien tampoco en esta ocasión han precisado cuál sería el origen de ese trauma.

La Fiscalía se ha interesado por el hecho de que en esa hipotética situación "disociativa", el acusado escribiera a un amigo, en la mañana posterior al crimen, el siguiente mensaje: "La he liado. Se ha liado gorda". En este caso, estos psiquiatras han indicado que J.R. "sabía que algo pasaba", pero que no era consciente de qué había ocurrido exactamente porque "seguía en estado disociativo".

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