Madrid, 22 abr (EFE).- El exgerente del PSOE Mariano Moreno ha negado este miércoles que las 'chistorras', 'soles' y'lechugas' de las que hablaba el exasesor ministerial Koldo García con su exmujer, en alusión presuntamente a billetes de 500, 200 y 100 euros, fuesen dinero en efectivo que saliera de la caja del partido.
Moreno ha comparecido como testigo en el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo contra Koldo García, el exministro de Transportes y ex secretario de Organización del PSOE José Luis Ábalos y el reconocido comisionista Víctor De Aldama por presuntos amaños en contratos de mascarillas durante la pandemia.
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sospecha que tras las 'chistorras', 'soles' y 'lechugas' se encuentra un lenguaje en clave entre Koldo García y su exmujer y "un indicio más del interés en ocultar la existencia de ese dinero en efectivo" que manejaban.
El que fuera gerente del PSOE en la época en que Ábalos fue número tres de la formación ha dejado claro que cuando se pedía dinero en efectivo al banco con el que trabajaba la formación, la entidad lo enviaba con una empresa de seguridad y nunca pidieron billetes de 500 euros, ni de 200 ni de 100, ha enfatizado.
Ha insistido en que la caja del partido -"la única que tiene", ha recalcado-, estaba dotada de los ingresos procedentes de su cuenta de funcionamiento, que siempre era la misma y de la que salía el dinero en metálico que él mismo pedía al banco para nutrir la caja y reintegrar los gastos que se habían adelantado por viajes, comidas, transportes u otros conceptos.
Y ha dejado claro que el 99,4 por ciento de los gastos anticipados se reintegraban por transferencia y el resto en metálico, y ha recordado que ya en pandemia desde la dirección de administración y finanzas se propuso una instrucción para limitar los gastos en efectivo.
El confinamiento paralizó esta instrucción, que finalmente fue aprobada a finales de 2020 adelantándose a la modificación de la ley contra el fraude fiscal y se limitaron los pagos en metálico a un límite de 1.000 euros.
Moreno ha reconocido que por su cargo en el partido, Ábalos era el que tenía más actividad dentro de la Ejecutiva y, por tanto, más gastos de representación o actividad, y que al igual que otros secretarios, como el de Política Municipal o cualquier otro, se autorizaba a sí mismo esos gastos y los que se imputaran a su Secretaría.
Todos los gastos tenían que estar justificados con los resguardos o ticktes y, por tanto, se revisaba la naturaleza de los mismos y si el importe era el adecuado.
El propio gerente revisaba las liquidaciones que le llegaban, especialmente las de a partir de un cierto importe, y las ojeaba visualmente. Cuando tenía alguna duda preguntaba, como ocurrió con una comida en Vio en campaña electoral por 700 euros, a la que finalmente dio su visto bueno porque correspondían a 14 personas. EFE
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