Ibiza, 21 abr (EFE).- El Ayuntamiento de Ibiza ha desalojado este martes el mayor asentamiento de chabolas de la isla y ha iniciado el desmantelamiento de un centenar de infraviviendas de madera y plástico donde en verano han llegado a residir 400 personas de las que aún quedaban unas 80 hasta hace pocos días.
Un operativo formado por 25 agentes de Policía Local y Nacional, junto a técnicos municipales, personal de los servicios sociales, de medio ambiente y de la empresa de limpieza han acudido a las 10.00 horas al solar de sa Joveria, ubicado junto entre el recinto ferial y el hospital Can Misses de Ibiza, para ejecutar la orden judicial de desalojo.
La operación ha empezado con un recorrido de agentes y técnicos caseta por caseta para constatar que no quedaba nadie o, en su caso, evacuarlas, y para retirar bombonas de gas o cualquier otro elemento peligroso antes de la entrada de las retroexcavadoras para derribar las chabolas.
Como la gran mayoría de moradores se habían ido antes del desalojo, en el asentamiento quedaban este martes recogiendo sus pertenencias menos de diez personas que lamentaban la falta de alternativas de vivienda por el alto precio de los alquileres en la isla.
El asentamiento, que comenzó en 2020 con algunas caravanas, fue creciendo y cambiando con la instalación de cabañas hechas con palés de madera y cubierta de plástico.
El perfil mayoritario de los habitantes es el de trabajadores saharauis, de Argelia o Marruecos, empleados en la construcción y en la hostelería.
Uno de los desalojados, de origen marroquí, ha lamentado con lágrimas en los ojos que la única opción que le quedaba era coger sus cosas e irse “a la calle”.
Con cuatro hijos, vino a España para trabajar “porque las cosas en Marruecos están horribles” y ahora tiene el objetivo de regularizar su situación administrativa.
Ha contado que empresas de la isla ofrecen alojamiento pero se “aprovechan” de la situación, ya que les descuentan hasta 600 euros por una cama. Vivía en Murcia, donde tenía donde dormir pero carecía de trabajo, por eso hace tres meses se desplazó a Ibiza.
Otro joven, en este caso saharaui, llegado a Ibiza hace dos meses, ha explicado que muchos de los moradores de sa Joveria ya se han buscado otro sitio para instalarse. “A muchos amigos no les gustaría asociar el nombre del pueblo saharaui con los que ocupan casas, pero están hartos de que les echen y de dormir en la calle”.
Llegó a la isla con la promesa de un contrato de trabajo y alojamiento que no se cumplió.
Ennaama Zineddine, también saharaui y trabajador en la cocina de un hotel, lleva diez años en España y tres viviendo en el asentamiento.
Con permiso de residencia, encontró una habitación por 500 euros, pero le pedían una fianza de 2.000 euros que no podía afrontar. También tuvo que renunciar a otra habitación de 700 euros porque su sueldo es de 1.500.
Aunque ninguno de los desalojados consultados ha dicho si pagaba por su chabola, la Policía Local ha conocido casos en los que han llegado a cobrar un alquiler de 200 euros por semana o 500 euros al mes por una de las infraviviendas.
El alcalde de la capital Ibicenca, Rafa Triguero, ha pedido a las personas que vienen trabajar a la isla “porque se paga más” que si tienen un lugar donde pueden vivir mejor en la Península se queden para tener “una vida digna y una seguridad acorde al siglo XXI”.
Este es el quinto desalojo que se ejecuta en la isla desde 2024 y el próximo 29 de abril está previsto otro en un asentamiento de caravanas de un terreno privado junto al campo de fútbol de Can Misses donde viven unas 80 personas. EFE
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