
El hallazgo de vainas percutidas bajo la ventana del dormitorio de los acusados del tiroteo mortal de Carabanchel, ocurrido el 17 de julio de 2023 y que dejó un fallecido, constituye la principal prueba de cargo del fiscal pese a que los procesados niegan su autoría y sostienen que el disparo mortal fue fruto de un error de los propios familiares de la víctima.
En el banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid se sientan Juan Pedro y Pedro Manzano, padre e hijo acusados de un delito de asesinato, tentativa de asesinato y tenencia ilícita de armas. Se enfrentan a una solicitud de 65 y 82 años de prisión, petición que mantiene el fiscal en el juicio.
La abogada Teresa Bueyes sostiene que el disparo mortal provenía del suelo conforme a un informe pericial de trayectoria de los disparos, dado que la bala entró por el omóplato y salió en línea ascendente por el cuello.
Frente a ello, el fiscal considera acreditado que los disparos mortales de Antonio B. se efectuaron desde el primer piso y no desde el suelo en base a las ubicaciones donde la Policía Nacional halló las vainas de los proyectiles.
En concreto, se hallaron seis vainas al lado del aire acondicionado, otras tantas debajo de la ventana del dormitorio y cuatro dentro del jardín vallado, que habrían sido tiradas desde la ventana. Además, se localizaron huellas de los acusados en una funda de pistola hallada en el jardín.
Los investigadores del Grupo VI de Homicidios determinaron que hubo tres armas implicadas en el momento de los hechos: un revolver, una pistola y una escopeta. En la vivienda se hallaron cartuchos de pistola y residuos de pólvora de revolver.
Según el fiscal, esas tres armas estaban "arriba" de la vivienda y desde la ventana se disparó "un arma corta de fuego", destacando que una escopeta sería imposible. Además, ha subrayado que se determinó que había 86 residuos de disparo en el poyete de la ventana, que solo podían provenir de un revolver.
El fiscal se opone además que se les apliquen las eximentes de legítima defensa y miedo insuperable, propuestas por la defensa como calificación penal subsidiaria a la absolución que solicita inicialmente para sus clientes.
La abogada de la acusación particular, del despacho de Marcos García Montes, ha subrayado que los familiares de la víctima acudieron esa noche a la calle Besolla a resolver hablando unos conflictos. Además, ha señalado que está acreditado que hubo un incidente previo de amenazas en el centro comercial de Parquesur.
Por su parte, la letrada Teresa Bueyes ha tachado de "muy deficiente" la investigación al considerar que se basó en "una sola hipótesis" que se sustenta en que solo los acusados dispararon a la víctima.
DISPAROS DISUASORIOS
En los interrogatorios, uno de los acusados se ha acogido a su derecho a no declarar, mientras que su hijo ha aceptado responder a las preguntas de su letrada.
Según su relato, esa noche estaban en el su domicilio de la calle Besolla cuando escucharon un gran estruendo en el exterior. Integrantes de un clan rival les emplazaron a bajar a gritos y en un momento determinado escucharon una detonación. Así, cogieron una escopeta, una "reliquia familiar", y realizaron desde la ventana disparos disuasorios.
Según el Ministerio Fiscal, los hechos ocurrieron en la madrugada del 17 de julio de 2023, sobre las 00.10 horas, cuando ambos acusados dispararon desde las ventanas de su domicilio contra un grupo de cinco personas.
El grupo se había desplazado hasta un descampado bajo la vivienda para hablar con uno de los acusados tras varios conflictos previos entre clanes, incluido un incidente ocurrido ese mismo día en un centro comercial de Leganés.
Sin mediar aviso, padre e hijo efectuaron al menos diez disparos utilizando un revólver y una pistola, armas para las que no tenían licencia.
UNA VÍCTIMA MORTAL Y CUATRO SUPERVIVIENTES
Como consecuencia de los disparos, uno de los proyectiles alcanzó a un hombre de 38 años mientras huía, causándole graves lesiones internas que afectaron a órganos vitales como el páncreas y el hígado.
La víctima falleció poco después en el hospital debido a un shock hipovolémico. Las otras cuatro personas contra las que se dirigieron los disparos no resultaron heridas. El fallecido estaba casado y tenía cuatro hijos, tres de ellos menores de edad.
La Fiscalía considera que los acusados actuaron con intención de matar y les imputa un delito de asesinato consumado; Cuatro delitos de asesinato en grado de tentativa; un delito de tenencia ilícita de armas de fuego
J. P. M. A. está acusado del asesinato consumado y cuatro intentos de asesinato, mientras que P. M. M. está acusado de cinco delitos de asesinato en grado de tentativa.
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