Madrid, 20 abr (EFE).- Los sindicatos CCOO y UGT saldrán este año a las calles en el Primero de Mayo, Día Internacional del Trabajo, para clamar por la paz en el mundo y para luchar por mejores salarios, servicios públicos y una vivienda digna y asequible.
Bajo el lema "Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y Democracia", los secretarios generales de UGT y CCOO, Pepe Álvarez y Unai Sordo, encabezarán la manifestación de Málaga, que saldrá de la calle Alemania, para recorrer la calle Larios y terminar en la plaza de la Constitución.
Con más de cien actos convocados en toda España, ambos líderes sindicales han presentado este lunes los actos de un Primero de Mayo "reivindicativo" con una perspectiva muy internacional, para lanzar "un grito contra la guerra y la exigencia de paz" en Palestina, Líbano o Irán.
Pero también a la "guerra global que (el presidente de EE. UU., Donald) Trump está desplegando por todo el mundo", por lo que ha instado a Europa a impulsar la autonomía energética reequilibrando las relaciones entre los bloques económicos, entre ellos China.
Pero en este Primero de Mayo también clamarán por repartir la riqueza que se está generando, con una mejora de la economía, de la productividad y de los márgenes empresariales, que no se ven reflejados en los bolsillos de los trabajadores.
"Y eso tiene que tener repercusión directa, ya sea vía salarios en la negociación colectiva o vía impuestos que llegan en forma de servicios públicos", ha asegurado Álvarez, reclamando a la patronal que se siente a negociar un nuevo acuerdo salarial para los tres próximos años que sirva como guía en la negociación de convenios.
Los sindicatos plantean subidas salariales fijas del 4 % anual en convenio en los próximos tres años, a las que se sumarían incrementos adicionales de hasta 3 puntos en algunas bandas salariales más moderadas.
Para Sordo, es necesario "hacer frente a la inflación", porque si se agudiza no van a servir solo medidas de reducción fiscal que "unas veces se trasladan a precios y otras engordan los margenes de las empresas".
Por ello, ha reclamado "transferencias directas a los hogares necesitados que no llegan a fin de mes" e, incluso, plantear "una segunda subida del SMI este año en función de cómo evolucionen los precios".
Ambos han reprochado los recortes en materia de sanidad y de educación, que llevan a los trabajadores a verse obligados a recurrir a los centros privados, así como las dificultades en el acceso a la vivienda.
En este sentido, han planteado la creación de un parque público con 2 millones de viviendas a precios asequibles y la movilización de viviendas vacías incentivando su rehabilitación para que salgan al mercado a precios públicos y con garantías en el pago.
También, topar el precio del alquiler y limitar el uso de la vivienda con fines especulativos y la turística, como está ocurriendo en Málaga, han dicho, porque "se está expulsando a la clase obrera de los barrios".
El tema de la vivienda debería interpelar a administraciones y también a empresas, porque "si no hacen frente a esa situación van a tener problemas para conseguir trabajadores en zonas tensionadas", han dicho ambos.
Y se han referido también a la política migratoria, con una regularización de inmigrantes que desde hoy serán "menos vulnerables y explotados", contando con derechos para no ser "mano de obra barata que además fomenta el dumping fiscal". EFE
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