Roma, 12 abr (EFE).- El expresidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, quien dimitió hace diez días tras el fracaso de la selección para clasificar al Mundial, afirmó que la 'Azzurra' "solo importa a los aficionados" y que el resto, como la política, lo instrumentaliza para aprovecharse "cuando las cosas van mal".
"Digámoslo claramente: en Italia, la selección solo les importa a los aficionados. A los demás, incluida la política, solo les sirve para reivindicar cuotas de poder personal cuando las cosas van mal", arremetió Gravina en una entrevista este domingo con el diario italiano Corriere della Sera.
El dirigente, que ocupó la presidencia de la Federación desde 2018 hasta el desastre de la selección al no clasificar al Mundial por tercera vez consecutiva, defendió que no puede tolerar que se le defina como "indigno". "No quiero dar nombres", respondió al ser preguntado por el ministro de Deportes italiano, Andrea Abodi, quien pidió una renovación de los directivos tras la derrota mundialista.
"Asumo mi responsabilidad. No cumplí la promesa que les hice a los aficionados italianos. Dije que tendríamos que ir al Mundial incluso nadando y, en cambio, no lo logramos. La dimisión es un último acto de amor hacia el fútbol. Y no podía permitir que los ataques a mi persona penalizaran a la Federación", agregó sobre su renuncia.
Y mantuvo que "antes de las eliminatorias" ya había pensado en "dar un paso al lado". "Y no tanto porque no me sintiera a la altura, sino por los vínculos, ataduras e impedimentos que frenan el crecimiento y desarrollo del movimiento. Y todo esto, permítanme decirlo, es frustrante. Al final, decidí quedarme y acepté este vía crucis. Ahora vivo casi como un recluido entre mi casa y la Federación", dijo.
"El fútbol es el termómetro de nuestra sociedad y en ciertos momentos se convierte en un lugar de frustración feroz y juicios ciegos", sostuvo, al concluir que pese a dejar la FIGC continuará con su labor en la UEFA, donde sostiene el cargo de primer vicepresidente.
Gravina presentó su dimisión como presidente de la FIGC después de la derrota de la selección italiana en la final de la repesca mundialista ante Bosnia y Herzegovina, resultado que desató fuertes críticas y un terremoto institucional, además de la dimisión del entrenador, Gennaro Gattuso, y del jefe de delegación, Gianluigi Buffon.
Posteriormente, publicó un informe en el que desveló que el fútbol italiano pierde 730 millones al año, es colista en regates, presión y, sobre todo, desaprovecha su talento nacional, opacado por el gran peso de extranjeros en la Serie A y con sólo dos canteras que figuran entre las 50 mejores. EFE

