Pau Costa
Barcelona, 7 abr (EFE).- Eran carpinteros, albañiles o mecánicos, la mayoría en la treintena, sin hijos y militantes de partidos comunistas o antifascistas: dos trabajos de investigación encargados por la Generalitat esbozan el perfil de los brigadistas internacionales desaparecidos en Cataluña durante la guerra civil española, un millar de los cuales ya están identificados.
Uno de esos dos estudios recientes encargados por el departamento de Justicia, a través de la Dirección General de Memoria Democrática, ha permitido hallar datos sobre 208 voluntarios italianos, 169 de los cuales combatieron junto a las filas republicanas en la batalla del Ebro.
La otra investigación se centra en los movimientos de la brigada Garibaldi -formada mayoritariamente por italianos- y el batallón checo-balcánico -integrado, sobre todo, por procedentes de la antigua Checoslovaquia y de los Balcanes-, que lucharon juntas en este sangriento episodio.
Los historiadores calculan que cerca de 2.000 brigadistas internacionales desaparecieron en Cataluña durante la Guerra Civil, principalmente en la batalla del Ebro.
Los estudios sobre voluntarios internacionales se enmarcan en el programa Alvah Bessie, que la Generalitat puso en marcha en 2022 para seguir el rastro de esos combatientes desaparecidos -se calcula que fueron unos 2.000, de los que 1.139 ya han sido identificados- y el de sus familiares en los países de origen.
El programa es uno de los ejes de actuación del área de Memoria Democrática de la Generalitat, cuyo director, Xavier Menéndez, explica en una entrevista con EFE que están orientando sus políticas hacia los más jóvenes, conscientes de la influencia de la extrema derecha en ese sector de la población, con un objetivo: "Luchar por el nunca más".
"La única forma de garantizar que todo esto no vuelva a ocurrir es contándolo a las nuevas generaciones", añade Menéndez.
Para la identificación de los brigadistas se ha recurrido a fuentes diversas, desde los informes militares que se redactaban en el frente o en los hospitales de campaña a la documentación original que se guarda en el archivo estatal ruso de Historia Social y Política, el más amplio en información sobre los voluntarios.
En declaraciones a EFE, el historiador y autor de los estudios, Jordi Martí-Rueda, ha explicado que los informes diarios redactados por oficiales de los batallones, en los que hacían constar las desapariciones y las muertes, así como algunos listados escritos al final de cada gran batalla, son un elemento relevante aunque no del todo fiable, por lo que hay que contrastarlos.
Por ejemplo, algunos informes citan cotas o números de kilometraje de carreteras que no encajan con las cifras consensuadas en la actualidad, casos por los que es necesario comparar mapas de la época con los actuales.
Otra dificultad añadida de la investigación descansa en los nombres de los desaparecidos extranjeros que fueron hospitalizados, dado que a menudo se escribían de forma incorrecta, por lo que es importante, según el autor, detectar nombres parecidos, o con el nombre y el apellido a la inversa, en otros archivos.
Sin embargo, y en este sentido, Martí-Rueda dice que era más probable que la familia de un fallecido recibiera información sobre su muerte si fallecía en un hospital que si perdía la vida en el campo de batalla, aunque por lo general, al tratarse de jóvenes sin descendencia, era difícil localizar a sus parientes.
Los movimientos de las tropas suelen permitir a los investigadores de este tipo de estudios conocer los sitios de inhumación, que después intentan vincular con los nombres de soldados recogidos en archivos que podrían haber sido enterrados en esas fosas.
La existencia de entidades de memoria sobre la Guerra Civil en países extranjeros -por ejemplo, en Estados Unidos o en el Reino Unido- ha sido útil en estudios anteriores de la Generalitat para recibir respuesta de algunos familiares de desaparecidos.
En este caso, la situación es muy "prematura" ya que ha pasado poco tiempo desde que se publicaron ambas investigaciones, pero la Asociación Italiana de Combatientes Voluntarios Antifascistas de España, entidad de referencia sobre el tema en Italia, creada por brigadistas supervivientes, podría ser el nexo futuro entre familias y la Dirección General de Memoria Democrática de Cataluña.
Preguntado por las razones que llevaron a los voluntarios internacionales a combatir la insurrección franquista, Martí-Rueda asegura que "todos vinieron con una gran motivación para luchar contra el fascismo".
No obstante, la mayoría de los 208 italianos no partieron de su país natal sino del extranjero porque habían escapado antes de Italia: "Venir aquí a luchar contra Franco era luchar contra Mussolini; les surgió la posibilidad de luchar contra el fascismo, cosa que no podían hacer en Italia porque Mussolini ya estaba en el poder", afirma Martí-Rueda, que subraya el componente nacional, "muy potente", de estos combatientes.
En 2021, el Govern abrió su banco de ADN a familiares de brigadistas internacionales desaparecidos en la Guerra Civil y sepultados en fosas comunes catalanas para poder identificarlos.
Respecto a esta tarea, Xavier Menéndez subraya que cuando se entregan los restos de un cuerpo identificado a sus familiares, estos se muestran "muy contentos y agradecidos" ya que "pueden cerrar su duelo". EFE
(Foto) (Recursos de archivo en EFEServicios 8005097536)
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