Violeta Lópiz, ilustradora: "Ser niño está bien, y es bonito recuperar esa sensación"

Guardar

José Luis Picón

Málaga, 26 mar (EFE).- La creadora ibicenca Violeta Lópiz, Premio Nacional de Ilustración 2025, ha desvelado en una exposición que se inaugura este jueves en Málaga todo el proceso que lleva hasta sus dibujos, un trabajo que le devuelve a la infancia porque, afirma, "ser niño está bien, y es bonito recuperar esa sensación".

"En mis dibujos está la sensación de infancia, esa cosa mágica que vivimos, esos pocos años de nuestra vida cuando somos niños, sin todas las capas que luego nos vamos poniendo y tenemos libertad para jugar, para ser nosotros mismos y para darnos permiso para sentir cualquier cosa", añade.

"Yo me pongo a dibujar y desaparezco, es como si estuviera mirando las hormigas en el campo", señala Lópiz en una entrevista con EFE tras presentar su exposición 'El camino cuenta' en el centro de cultura contemporánea La Térmica de Málaga.

Los ilustradores son "peterpanes", porque es bonito volver a ser niño, "siempre y cuando uno mantenga sus responsabilidades a raya".

En esta exposición de La Térmica hace "una oda a todo lo que hay detrás antes de sacar el libro impreso, un proceso que a veces dura unos meses, pero otras son años".

Es el caso del libro 'La verdadera historia de la rata que nunca fue presumida' (2020), porque desde que recibió la propuesta hasta que lo terminó pasaron siete años.

"Era un cuento popular muy simple, pero no vi el intríngulis y la dificultad hasta muchos años después. No lo conseguía terminar, y esa duda me siguió durante mucho tiempo hasta que me pregunté por qué me estaba costando tanto".

"Veía que vincularme a la historia era muy importante, porque en este caso se habla de la violencia de género, de la ratita presumida, pero es que el gato se come a la ratita. Tardé mucho en darme cuenta de cuál era mi responsabilidad".

Entiende este ejercicio de mostrar el proceso creativo como un acto de "desnudarse, que es muy importante, poder hablar de lo que hay detrás de lo que le pasa a uno".

"He sido mamá, y esto de la ilustración me ha llevado a viajar a Perú. Ser mamá era algo que ni me planteaba, porque estaba enfocada solo en trabajar, y esa es la parte de desnudarse: estaba enfocada totalmente en el trabajo y no me estaba viendo a mí misma".

Sobre la repercusión del Premio Nacional, apunta que le ha puesto "a trabajar otra vez". "Había dejado de trabajar durante seis años, desde que fui mamá, y he sido mamá gracias a no ponerme a ilustrar".

"Dejé la ilustración porque me di cuenta de que quería hacer otra cosa que no fuera dibujar, me hice mamá y, cuando me dieron el Premio, lo he retomado con exposiciones y cursos".

Violeta Lópiz añade que con el Premio Nacional "ha habido más foco de los medios y oportunidades que nunca se habían dado, como una exposición así, que se hace por primera vez".

"El Premio ha sido una sorpresa muy grata. Me miro a mí misma y veo que no soy muy organizada, me pregunto cómo he conseguido terminar libros o esta exposición. Me gusta que los que somos así, que no somos productivos, también seamos reconocidos. Hay un reconocimiento a las personas que ponemos mucho cariño y que no estamos produciendo en masa cosas".

Porque Lópiz no se considera "para nada" una autora comercial. "Cuando dibujo no estoy pensando en que alguien lo compre, sino en que alguien sienta algo parecido a lo que siento yo".

La ilustradora ibicenca cree que, "seguramente", su profesión no está justamente reconocida en España, aunque "el gremio es muy consistente, se apoya mucho y hay estructuras que abrazan mucho a los ilustradores".

"Nos llevamos bien y no somos demasiado competitivos, pero está claro que, cuanto más cariño nos den, mejor nos va a ir". EFE

(foto) (vídeo)