Sergio Jiménez Foronda
Logroño, 22 mar (EFE).- El dramaturgo Ignacio Amestoy ha afirmado a EFE que defiende “el conflicto en el teatro y en la democracia”, porque “un teatro sin conflicto no es teatro y una democracia sin conflicto no es democracia”.
Ignacio Amestoy (Bilbao, 1947) es el director del VII Festival Nacional de Teatro Aficionado de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), que finaliza este fin de semana en Logroño tras su inauguración el pasado 27 de febrero con un homenaje al actor Pepe Viyuela.
El también director del Área de Teatro de UNIR y exdirector de la Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD) ha explicado que “ha habido un avance extraordinario en la calidad” de los actores españoles y de otros profesionales de las tablas, de forma que “hay intérpretes, escenógrafos e iluminadores que están en Hollywood”.
Sin embargo, ha proseguido, la relación del espectador en España con el teatro “es otra cuestión”, ya que, quizás, se ha acostumbrado a “unos productos exclusivamente de gran consumo, como pueden ser las series de televisión; y a un tratamiento débil y no conflictivo de la realidad”.
Ha asegurado que “una democracia es un elemento muy asimilable al teatro porque los dos necesitan del conflicto”, pero, en la actualidad, "el espectador ha debilitado un poco su exigencia y se ha convertido más en consumidor que en ciudadano”.
En Madrid, por ejemplo, a pesar de que se considera que hay “una expansión del teatro, mucho de ese teatro es para el consumidor a través de ofertas de hoteles y viajes”, pero “en este momento no hay esa conciencia generalizada de ese espectador que sea ciudadano”, ha resaltado.
Además, ha expresado que, en general, quien esté al frente del Ministerio de Cultura “tendría que tener en cuenta la realidad de España, de lo que significa este país con relación al mundo y de lo que ha representado hasta hoy, con sus defectos y sus virtudes, con las censuras que ha habido y con los momentos de libertad”.
Por ello, ha señalado que tiene que haber en el poder “alguien sintonizando e, incluso, promoviendo la actividad cultural y teatral”, lo que debe ir unido a “la responsabilidad, es decir, que no se produzca un efecto de censura encubierta que lleve a la autocensura de los creadores”.
“Indudablemente, los poderes públicos tienen que ayudar a preservar esa libertad creativa”, ha remarcado Amestoy, para quien “es extremadamente importante que se facilite la creación, pero que no se invada el terreno conceptual, sino que esté siempre presente el elemento de la libertad y no la coacción”.
Este dramaturgo ha incidido en que el arte y la cultura deberían “preservarse desde la educación” que se recibe, incluso, en el propio entorno familiar, donde “es muy importante que haya libros y se introduzca a los niños en el mundo cultural”.
Para él, es necesario que la Educación Primaria y Secundaria sean “potentes” en el desarrollo cultural de los estudiantes, al igual que el territorio universitario.
“No hay que abandonar el elemento de la educación, sobre todo para fortalecernos ante esta sociedad, que es muy individualista y nada plural”, ha remarcado, con el fin de ser “plurales, abiertos y no unidireccionales”. EFE
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