Madrid, 12 mar (EFE).- Este jueves se cumplen 40 años del referéndum de la OTAN en el que los ciudadanos acudieron a las urnas para resolver un dilema que dividía al país. Cuatro décadas después el debate no solo sigue vivo sino que ha colocado a España en el punto de mira de un Donald Trump que no ceja en sus exigencias para que incremente su gasto en defensa.
La tensión ha escalado con la postura del Gobierno de Pedro Sánchez contraria a la guerra de Irán que le ha llevado a negar a Estados Unidos el uso de las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) para llevar a cabo sus ataques contra ese país. El presidente estadounidense ha vuelto a poner al ejecutivo en el disparadero de sus críticas y amenazas.
España ya mantenía un pulso con Estados Unidos desde la cumbre de la OTAN de La Haya, celebrada en junio de 2025, al negarse a alcanzar el 5 % del PIB en gasto militar solicitado por la Alianza y mantener su compromiso de limitarlo al 2,1 % por razones de sostenibilidad fiscal y gasto social.
Donald Trump ya amenazó entonces con imponer aranceles comerciales e incluso sugirió que España no juega en equipo, cuestionando su continuidad en el esquema de seguridad si no se cumplen sus exigencias de llegar al 5 % del PIB en gasto militar.
Alienado con las tesis de Washington, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, también considera que la inversión del 2 % a la que España se comprometió no es suficiente para enfrentar las amenazas actuales.
Un objetivo que España ha alcanzado ya este año con una inversión adicional de 10.471 millones de euros comprometidos en el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa. Cumplir las exigencias de los aliados significaría duplicar el presupuesto en defensa.
Frente a las presiones, el Gobierno español se mantiene firme en su postura que intenta defender con el argumento de que la contribución de España a la Alianza Atlántica no debe medirse solo en euros, sino en capacidades, en su participación en misiones internacionales y en la importancia estratégica de bases militares como Rota y Morón.
Precisamente la negativa del Ejecutivo a la utilización por parte de Estados Unidos de esas bases para atacar Irán ha vuelto a desatar las iras de Trump, que ha elevado el tono de sus amenazas a España tanto en el plano político como económico, llegando incluso a plantear la posibilidad de imponer un embargo comercial.
El presidente estadounidense ha calificado a España de “socio terrible” de la OTAN y, en referencia directa a la negativa española sobre las bases, ha llegado a afirmar que podrían usarlas si quisieran.
Además, ha sostenido que Madrid no ha sido “amistoso” y que “España no tiene absolutamente nada” que necesite EE.UU., salvo “gente estupenda”, aunque, a su juicio, “les falta un gran liderazgo”.
Desde el Ejecutivo se ha defendido que España cumple sus compromisos con la OTAN y con la defensa europea, pero que no puede compartir operaciones que no respeten el ordenamiento jurídico internacional.
Este nuevo frente abierto por la postura de España frente a las operaciones militares en Irán, que han hecho que Pedro Sánchez desempolve el lema del "No a la guerra", ha aumentado la tensión preexistente por el gasto en defensa.
En la cumbre de La Haya, los países aliados acordaron elevar el objetivo de inversión hasta el 5 % del PIB para 2035, una cifra impulsada por Estados Unidos y respaldada por la mayoría de los miembros de la Alianza.
España, sin embargo, se desmarcó de ese compromiso. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió que el país podía cumplir con los objetivos de capacidades militares pactados con una inversión del 2,1 % del PIB.
El Ejecutivo español sostuvo que el 5 % era un objetivo “desproporcionado” e innecesario.
Esta postura del Gobierno la respaldan una amplia mayoría de los ciudadanos, según el barómetro del CIS del pasado mes de julio, el último en el que se preguntó por esta cuestión.
Así, un 54,9 % se mostraba de acuerdo con la decisión de Sánchez, casi los mismos (57,5 %) que consideraban que España no debe acatar la exigencia de Trump, si bien un 34,7 % pensaba que sí.
La encuesta revelaba que un 58,4 % de los españoles creían que cada partido debe defender lo que considere oportuno, mientras que el 34,6 % se mostraba a favor de que las fuerzas políticas secundasen la decisión de Sánchez.
A la pregunta de "si sabe que destinar el 5 % del PIB a gastos en defensa implicaría, un fuerte aumento de impuestos y/o una importante reducción de los salarios y del gasto social", una amplia mayoría (72,8 %) contestaba afirmativamente, en tanto que solo el 18,9 % lo desconocía.
El debate sobre el porcentaje que España debe invertir se enmarca en un contexto de desfase de décadas en su gasto en defensa. La evolución refleja un aumento progresivo desde niveles cercanos al 0,9 % del PIB a mediados de la década de 2010 hasta un 2 % en 2025, con una aceleración notable a partir de 2022.
Cuando Sánchez llegó al Gobierno en 2018 el gasto en defensa apenas llegaba al 0,92 % del PIB (en torno a 11.172 millones de euros). Un año después se mantuvo prácticamente igual, mientras que en 2020 aumentó hasta el 1,17 %, según estimaciones de la OTAN, con 12.293 millones de euros.
En los años siguientes continuó el incremento: en 2022 el presupuesto ascendió a 11.189 millones de euros, aunque la OTAN lo elevó a 13.203 millones y otras estimaciones lo situaron por encima de 19.000 millones incluyendo otros conceptos.
El repunte se intensificó desde 2022. En 2023, el gasto alcanzó 15.157 millones de euros y alrededor del 1,4 % del PIB. En 2024, la OTAN estimó que España destinaría 15.958 millones de euros (1,28 % del PIB), frente a 14.597 millones el año anterior.
Para 2025, las estimaciones de la OTAN sitúan el gasto en el 2 % del PIB, con 33.123 millones de euros, lo que supondría el cumplimiento por primera vez del objetivo acordado en 2014.
El gasto ha crecido un 196 % desde 2018 hasta situarse cerca de 34.000 millones de euros, un esfuerzo que, según el Gobierno, sitúa a España como el cuarto país de la OTAN que más ha incrementado su presupuesto en defensa. EFE
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