Acusado de agredir sexualmente a su sobrina menor más de 300 veces en Mallorca lo niega

La defensa argumenta que nunca hubo incidentes sospechosos en la convivencia y que la acusación es infundada, mientras la denunciante mantiene su testimonio sustentado en detalles y en la confianza total de familiares y expertos

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Durante el juicio celebrado en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares, la madre de la víctima narró cómo fue el momento en que su hija le confesó la supuesta agresión sexual por parte de su tío, acusación que llevó a un proceso judicial en Mallorca. Según informó el medio, la mujer relató que la niña, actualmente mayor de edad y diagnosticada con trastorno del espectro autista, le confió los detalles tras una conversación sobre experiencias traumáticas. Este testimonio se presenta en un caso donde el acusado niega haber cometido agresiones sexuales y asegura que la relación entre ambos fue la habitual entre padrino y ahijada, situación que constituye el núcleo central del proceso penal.

De acuerdo con la información publicada por el citado medio, el acusado rechazó de manera categórica las imputaciones durante su declaración. Aseguró que en ningún momento estuvo a solas con la menor y manifestó desconocer las razones que habrían motivado la denuncia. La defensa argumentó que nunca existieron incidentes o comportamientos que despertaran sospechas en el entorno familiar durante la convivencia, enfatizando que, para ellos, la relación siempre fue normal y sin indicios de abusos.

Según consignó el medio, la investigación judicial incluyó la intervención de familiares cercanos al círculo de la víctima y del acusado. La madre de la joven explicó ante el tribunal que en un principio no detectó motivo alguno para considerar veraces las acusaciones, pero le otorgó total credibilidad a su hija debido a su diagnóstico de autismo. A este respecto, afirmó: “Los autistas no mienten. Confío 100 por 100 en mi hija porque no es una mentirosa”. Sin embargo, admitió que presentó la denuncia porque así se lo indicaron las autoridades de menores, que la instaron a hacerlo bajo la advertencia de ser investigada en caso contrario.

La abuela de la víctima, madre del acusado, también compareció en el juicio y, según detalló el medio, sostuvo que no percibió ningún tipo de comportamiento sospechoso durante el tiempo en que convivieron en la misma vivienda. La abuela señaló que la menor pasaba mucho tiempo en el domicilio familiar y enfatizó que “nunca oyó nada” que pudiera alertarla de un posible abuso.

Sumando otras voces, el relato recogido por el medio incluye el testimonio de la ex pareja del acusado, en cuya casa la menor pasaba períodos prolongados. Esta testigo manifestó que tampoco percibió ninguna actitud inadecuada, sexual o de otro tipo, y negó haber visto siquiera conductas sospechosas entre el tío y la sobrina.

Durante la vista oral, el tribunal aceptó la reproducción del interrogatorio previo realizado a la víctima, quien ya alcanzó la mayoría de edad y relató pormenorizadamente los hechos investigados. Según reportó el medio, la joven narró cómo, desde los siete u ocho años y en diferentes domicilios, su tío le practicó tocamientos y actos de contenido sexual. “Venía y me tocaba en las partes íntimas. Ponía una manta por encima y lo hacía por fuera y por dentro de la ropa”, declaró la chica. En otra parte de su relato, recordó otro episodio: “Iba a dormirme, se tumbó en la cama y empezó a tocarme”, lo que, según la acusación, se repitió en diferentes ocasiones durante la convivencia.

La Unidad de Valoración del Abuso Sexual Infantil (Uvasi) del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS) estuvo implicada en la evaluación del testimonio de la menor. Una técnica explicó durante su declaración en el juicio, según la información publicada, que la víctima aportó detalles muy específicos sobre los presuntos abusos ya en la tercera o cuarta entrevista mantenida con los especialistas. La profesional señaló que, de acuerdo con su experiencia, puede darse el caso de que, pese a la denuncia y los hechos que se investigan, persista una aparente buena relación entre familiares.

En cuanto a los requerimientos penales, la Fiscalía solicitó para el acusado una condena de 12 años de prisión y el pago de una indemnización de 15.000 euros. Según el escrito de la fiscalía, los hechos por los que se le acusa ocurrieron entre 2012 y 2015, cuando el hombre habría aprovechado las visitas de la menor a su domicilio para someterla a tocamientos y actos sexuales. Posteriormente, entre 2015 y 2016, cuando la niña convivió en la misma vivienda que el acusado, la fiscal sostiene que continuaron las agresiones sexuales.

El Ministerio Público estimó que, dada una media de al menos siete episodios mensuales a lo largo de esos cuatro años, la víctima habría sufrido como mínimo 336 episodios de agresión sexual. Como consecuencia de esta experiencia, la menor desarrolló diversas reacciones psicológicas, siempre según el relato del fiscal presentado en el proceso.

En marzo de 2019, un juzgado de Palma impuso al acusado una orden de alejamiento de 500 metros respecto de la víctima y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio, medida revertida si incumple este mandato. El procedimiento judicial pone en primer plano tanto el testimonio pormenorizado de la víctima como la posición de la defensa y el entorno familiar directo, que mantienen la existencia de una relación familiar sin señales externamente visibles que hayan permitido detectar los hechos antes de la denuncia, de acuerdo con lo registrado por el citado medio.