Abascal repite la estrategia de Extremadura y Aragón y se vuelca en Castilla y León con actos casi diarios

Santiago Abascal impulsa la campaña de Vox en la región con una intensa agenda de eventos junto a Carlos Pollán, tratando de aumentar apoyos entre quienes rechazan las políticas tradicionales y cuestionan el consenso del PP y el PSOE

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De acuerdo con la información difundida por Vox, Santiago Abascal inició su actividad en Castilla y León inmediatamente después de las elecciones en Aragón del 8 de febrero, al trasladarse a Ávila para presentar oficialmente a Carlos Pollán como candidato a presidir la Junta. Desde ese momento, Abascal ha intervenido en actos en al menos ocho localidades de la Comunidad, haciendo visible su respaldo en persona a la campaña del partido. Este enfoque intensivo busca reforzar la posición de Vox y maximizar su visibilidad ante el electorado insatisfecho con el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), como detalló el medio que reúne el calendario de la formación.

El medio reportó que Abascal ha decidido replicar la táctica utilizada en las campañas autonómicas de Extremadura y Aragón, donde la presencia constante del líder nacional de Vox se tradujo en un aumento relevante de apoyo electoral. En ambos territorios, Vox logró duplicar su representación, afianzando su posición dentro del espectro político regional. La acción de Abascal en Castilla y León incluye una agenda detallada de eventos públicos: este viernes visita Tordesillas en Valladolid y Burgos; el sábado se traslada a Guardo en Palencia y Arroyo de la Encomienda en Valladolid. El lunes siguiente está planificada su participación en Aranda de Duero en Burgos, el martes se traslada a Ponferrada en León y el miércoles a Palencia, según publicó el medio citado. Varias de estas ciudades ya han recibido la visita de miembros destacados del partido en fechas recientes.

La campaña de Vox se desarrolla en un contexto donde resuena el resultado de las negociaciones que mantiene con el PP para conformar ejecutivos de coalición en Extremadura y Aragón. Según publicó el medio, estos diálogos se encuentran en punto muerto debido a desacuerdos en la configuración de gobierno. Mientras tanto, en Castilla y León el objetivo declarado es superar los resultados previos y captar la atención de ciudadanos que critican tanto a las formaciones tradicionales como al pacto bipartidista de las últimas décadas.

El antecedente inmediato al proceso electoral refleja que, en 2022, Vox se situó en el 17,6% de los sufragios y obtuvo 13 escaños en las Cortes autonómicas, lo que permitió su entrada en el ejecutivo regional en alianza con el PP. Sin embargo, en 2024 la colaboración se rompió tras disidencias sobre la acogida de menores migrantes, cuestión que también aparece en los discursos de Vox como un eje de confrontación. La respuesta de la formación ha consistido en destacar que tanto el PP como el PSOE representan un modelo agotado con políticas que, según señalan sus portavoces, han incrementado los obstáculos para el sector agrícola, han dado preeminencia a la Agenda 2030 y han facilitado la inmigración irregular. Vox concentra su mensaje en que esta última cuestión incrementa la sensación de inseguridad y sobrecarga los servicios públicos en la comunidad.

La ruta electoral emprendida por Abascal y Pollán busca que el mensaje de Vox llegue directamente a las zonas rurales y urbanas, donde se perciben demandas específicas acerca de la gestión de los recursos y la prestación de servicios. Vox aspira a aumentar la movilización de un electorado que siente que sus preocupaciones no encuentran respuesta entre los partidos tradicionales, al tiempo que identifica en la política regional la posibilidad de replicar el crecimiento alcanzado en otras autonomías, según recogió el medio.

En cuanto a las expectativas para estos comicios, las encuestas reflejadas en el medio no pronostican que Vox logre duplicar su representación, como ocurrió recientemente en otras regiones, dado que en Castilla y León ya partía de una posición elevada respecto a la media nacional. Sin embargo, las buenas perspectivas que maneja la formación animan a sus dirigentes a mantener una campaña intensa, con actos casi diarios donde Abascal acompaña personalmente a Pollán y lanza críticas al modelo bipartidista. Este acompañamiento continuado busca no solo afianzar la base de simpatizantes, sino también atraer a quienes rechazan las políticas tradicionales e incluso a antiguos votantes de otras formaciones.

El análisis de la agenda de Vox refleja un esfuerzo coordinado para presentar propuestas y mensajes que aborden los temas que la formación identifica como prioritarios entre el electorado regional. Además, la estrategia de conectar la campaña de Castilla y León con la situación de bloqueo en los acuerdos autonómicos en Extremadura y Aragón permite que Vox plantee una narrativa sobre la gobernabilidad y la necesidad de un cambio en los equilibrios de poder, siempre según la información publicada por el medio.

La configuración de alianzas y los resultados en estas comunidades pueden influir en la dinámica interna de Vox y en sus relaciones con el resto de las fuerzas políticas. La insistencia en cuestiones como el control de la inmigración, la defensa del campo frente a las políticas europeas y la crítica a la Agenda 2030 se convierte en el eje de los discursos en cada acto electoral. A lo largo de los eventos programados en este tramo de la campaña, tanto Abascal como Pollán reiteran que su empeño principal consiste en romper con los acuerdos de alternancia entre PP y PSOE que, a su juicio, no han sido capaces de resolver las preocupaciones básicas de los ciudadanos en Castilla y León.