
Villarejo manifestó en la última sesión del juicio su percepción de sentirse presionado por el tribunal, según detalló el medio que cubre las sesiones, cuando reiteró su negativa a declarar por causas judiciales pendientes en la Audiencia Nacional. El excomisario planteó ante la sala que se sentía “coaccionado por este tribunal”, al habérsele instado a responder a preguntas concretas relacionadas con presuntas actividades ilegales de la familia Pujol, tema central del proceso.
Según publicó la prensa, el martes se desarrolló una sesión clave en el juicio que investiga el supuesto enriquecimiento ilícito de la familia del ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol. Durante la audiencia en la Audiencia Nacional, José Manuel Villarejo, en calidad de testigo, solicitó no declarar argumentando la existencia de otros procesos abiertos en su contra. El presidente de la sala, Ricardo de Prada, le recordó que debía alertar expresamente si iba a ejercer su derecho a no declarar por motivos de incompatibilidad procesal.
De acuerdo con los registros de la vista recogidos por los medios, tras haber prestado juramento, Villarejo solicitó tomar la palabra para acogerse a su derecho de no declarar en determinados asuntos. El magistrado De Prada indicó entonces que el propio tribunal definiría las preguntas a las que debía contestar y reiteró su obligación “absoluta e inexcusable” de decir la verdad, señalando que el delito de falso testimonio abarca tanto mentir como omitir información relevante.
Según escribió la prensa, Cristóbal Martell, defensor del expresidente catalán, abrió el interrogatorio abordando la relación de Villarejo con Eugenio Pino, quien era director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional y también testificó ese día. Villarejo respondió que su pertenencia a la Dirección Adjunta Operativa constaba solo de forma oficial, ya que nunca integró alguna de sus unidades. Sobre su relación con Marcelino Martín-Blas, ex jefe de Asuntos Internos —también citado a declarar—, Villarejo admitió haber coincidido solo en “algunas actuaciones”. Añadió que tanto Martín-Blas como su unidad, a la que definió como dependiente directamente del DAO, solían brindarle protección y apoyo no solicitados por él.
El interrogatorio abordó posibles investigaciones “coordinadas” para obtener datos bancarios de la familia Pujol en Andorra. Villarejo alegó que no podía responder por estar encausado en el Principado en relación con estos hechos. El presidente De Prada intervino aclarando que, aunque los procedimientos judiciales entre Andorra y España son diferentes, debía contestar a las preguntas formuladas. A esto, Villarejo declaró no tener conocimiento directo de los hechos, explicando que solo escuchó “chascarrillos sin mayor importancia”, de acuerdo con la reconstrucción periodística.
El testimonio incluyó una nueva negativa de Villarejo a responder preguntas sobre su supuesta relación con el Banco Privado de Andorra (BPA). El presidente del tribunal reiteró que esa negativa podría vulnerar su “obligación inexcusable” de aportar respuestas verídicas a la sala, remarcando que debía contestar conforme a las preguntas. Fue en ese instante cuando Villarejo volvió a expresar sentirse intimidado por el tribunal, ante lo cual el juez De Prada le instó a evitar discutir y limitarse a responder.
El medio recogió que el interrogatorio abordó también el conocimiento que tendría Villarejo sobre Victoria Álvarez, expareja de Jordi Pujol Ferrusola, el hijo mayor del expresidente. Villarejo evitó posicionarse afirmando que “he conocido muchas mujeres en mi vida y puede ser que esta señora... No sé, me suena”. Tras una nueva petición del tribunal de que se centrara en la persona específica a la que se refería la pregunta, se mencionó la declaración realizada previamente por Pino, quien aseguró haber visto a Villarejo acompañar a Álvarez a una comparecencia policial. Villarejo desestimó el comentario refiriéndose al estado de salud mental de Pino, intervención que motivó el recordatorio del magistrado de abstenerse de ese tipo de apreciaciones.
La comparecencia, según el relato de los medios, mostró la tensión existente entre el testigo y el tribunal, agravada por las constantes evasivas de Villarejo y su insatisfacción con la insistencia del tribunal en exigir respuestas. La sala persigue esclarecer la implicación del comisario jubilado en la obtención de información usada para investigar las finanzas de la familia Pujol, así como su papel en el entramado policial que habría dado apoyo a esas indagaciones durante los años investigados.
En la sesión también quedó reflejada la compleja red de relaciones entre exmiembros de la Policía Nacional y la posible coordinación entre diferentes unidades para investigar el patrimonio familiar de los Pujol, según las transcripciones mencionadas por el medio. Las respuestas incompletas y referencias a otras causas abiertas contribuyeron a centrar la atención en los límites legales y jurídicos de los testigos con procedimientos pendientes en la misma Audiencia Nacional.
El desarrollo de este juicio, según la cobertura periodística, mantiene el interés sobre el alcance real de la presunta trama de enriquecimiento ilícito a través de posiciones de poder político y la dificultad de esclarecer determinadas acciones debido a la concurrencia de procesos judiciales en marcha tanto en territorio español como en el extranjero.
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