David Álvarez
Blanes (Girona), 14 feb (EFE).- Son muchos los convencidos de que el chileno Roberto Bolaño ostentaría un Nobel si su vida no se hubiese acabado en 2003, tan solo medio siglo después de nacer, y muchos también los que se acercan estos días a la exposición que le rinde homenaje en Blanes, donde pasó sus últimos dieciocho años.
Bolaño se ha convertido en figura de culto y su corte de lectores, cuando las circunstancias lo permiten, devoran todo lo relacionado con él.
El responsable de esta muestra, el argentino Juan Insua, lo tiene claro: "Si analizas la profundidad, repercusión y potencia de su obra, sobre todo a partir de 'Los detectives salvajes' y '2666', podría tener perfectamente un Nobel, porque hay unanimidad a partir de su consagración en Estados Unidos".
"No hay nadie en el mundo, ningún escritor importante, que no considere la relevancia de su obra", asegura Insua a EFE durante una visita de alumnos del Máster de Creación Literaria de la Universidad Pompeu Fabra, siete de ellos chilenos.
'Roberto Bolaño: El visitante del futuro'
La idea de la exposición 'Roberto Bolaño: El visitante del futuro' le vino después de ponerse en 2013 al frente de la que acogió el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona por el décimo aniversario del fallecimiento del autor de novelas como 'Nocturno de Chile'.
Gracias a los herederos de Bolaño, Juan Insua ha reunido en Blanes material inédito, como poemas en catalán o algunos cuentos, que se pueden ver al lado de cuadernos manuscritos o las gafas que cualquiera imagina al pensar en este escritor.
Al comisario le gusta especialmente una poesía titulada 'La silla filosofal de mis hijos', dedicada a ese objeto tan cotidiano y que el chileno veía un símbolo del trabajo del artesano.
"Algo anónimo, perdurable y solvente, porque, en el fondo la literatura de Roberto Bolaño es eso", sostiene Insua, quien destaca que esta muestra se centra en esa etapa que va de 1985 a 2003, la que el escritor pasó en Blanes y que coincide con su periodo "de máxima productividad".
"Es la época donde, como él mismo dice, deja de lado todos sus trabajos extraliterarios y se dedica a desarrollar su inmensa producción, que ya había comenzado obviamente en México, pero sobre todo en Barcelona y también en Girona", añade.
Blanes, un paraíso sin estridencia, un lugar ideal para escribir
Insua recuerda que el chileno encontró en este extremo de la Costa Brava "un paraíso sin estridencias, un lugar ideal para escribir y crear la obra que luego lo convertiría en una referencia de la literatura mundial".
Para este experto en su legado, Roberto Bolaño se erigió en "una especie de gran canto y poema en prosa del fracaso de toda una generación".
"Él pensaba que, en la literatura del futuro, no existiría el autor, sino que sería hecha por cofradías de amigos en evolución constante, él imaginaba para el futuro una literatura más de índole colectiva", detalla.
Un recorrido vital
La exposición repasa los años de formación, y en ella se puede ver, a través de las libretas de Bolaño, cómo iba creando sus obras y relacionándose con autores que admiraba.
Después, llega la etapa de consagración, la de 'Los detectives salvajes' y '2666', para dar paso finalmente a la parte específica de Blanes y concluir todo un recorrido vital.
'Roberto Bolaño: El visitante del futuro' permanecerá en la Casa Saladrigas de Blanes hasta el próximo 28 de marzo y, por el momento, ha tenido "una muy buena acogida", según confirma la persona responsable de su organización desde el Ayuntamiento, Mario Ros.
"Invito a la gente que no haya venido a que venga y, a quienes ya lo han hecho, a que repitan, porque encontrarán cosas nuevas y podrán visitar el itinerario que recorre los lugares que marcaron la estancia aquí de Bolaño", señala Ros con admiración hacia un referente de la literatura que desde el año pasado da nombre también a la biblioteca municipal. EFE
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