Quico Tomás y Valiente: La memoria democrática del Gobierno es selectiva, ETA le incomoda

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Sagrario Ortega

Madrid, 14 feb (EFE).- El día que ETA asesinó a Francisco Tomás y Valiente, su hijo Quico, más allá del insoportable dolor, pensó en lo que hubiera querido su padre que dijera. Hoy, 30 años después, cree que los dos coincidirían en que el Gobierno tiene memoria democrática "selectiva" porque ETA le "incomoda" para su "conveniencia política".

Es una de las reflexiones que hace Quico Tomás y Valiente en una entrevista con EFE con motivo del treinta aniversario del atentado y en la que califica de "indigno" que Bildu dé lecciones de memoria democrática cuando algunos de sus miembros se han entrevistado con la cúpula de ETA, que "no sería muy ajena a la cúpula que había ordenado el asesinato de mi padre, de Múgica, de Ordóñez o de Lacalle".

"Existe una memoria democrática parcial, selectiva, por conveniencia política, porque se depende en el Parlamento de Bildu y de PNV, pero sobre todo de Bildu", subraya.

Quico Tomás y Valiente repasa estos treinta años y dice que, por supuesto, lo primero que hay que celebrar es que se ha producido una victoria sobre el terrorismo, sobre su pretensión última de provocar un golpe de Estado, de romper la consistencia del Estado de Derecho y de que hubiera una reacción de violencia indiscriminada que les justificase.

A su juicio, el mero hecho de que el entorno político "de la banda mafiosa" esté funcionando en democracia, "es una victoria de la democracia". "La victoria de la democracia se ha consolidado yel terrorismo ha desaparecido".

No obstante, insiste en sus críticas a la memoria democrática selectiva en torno a ETA, que compara con la del franquismo cuando algunos pretendían que solo hubiera "una cuneta, la de un lado" aunque "hubo masacres en ambas partes".

Ahora -enfatiza- hay una memoria democrática "pero selectiva". "Porque la existencia de ETA como banda terrorista, que es fundamental en la historia de este país, parece haber desaparecido porque es incómoda para el Gobierno", lamenta.

Quico Tomás y Valiente rechaza el actual "oportunismo político por conveniencia política" que se extrae, a su juicio, de los pactos de gobierno con Bildu "para mantenerse en la Moncloa".

Todo ello no le hubiera gustado "en absoluto" a su padre, un historiador que conocía la importancia de la memoria para poder construir "una moral cívica", resalta.

Porque se está olvidando un hecho fundamental en la historia de España, que es la victoria sobre el terrorismo, "un éxito ejemplar en el mundo". Sin embargo, "en esta fase concreta, se olvida voluntariamente", recalca.

El 14 de febrero de 1996 Tomás y Valiente, entonces presidente del Tribunal Constitucional (TC), fue asesinado en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid en torno a las 10.30 horas. Tres disparos del etarra Jon Bienzobas 'Karaka' acabaron con su vida en una acción terrorista que dio inicio al movimiento 'manos blancas'.

Quico Tomás y Valiente recuerda ese día y asegura cómo en una situación así precisamente hubiera necesitado el consejo de su padre sobre qué decir.

Se enteró del atentado en EFE. Trabajaba en la sección de Justicia e Interior de este medio. Lógicamente fue el último en enterarse pese a que la agencia conoció inmediatamente la noticia. Su compañero Paco Pardo le contó lo sucedido, cogieron un coche y fueron a buscar a su madre.

"Intentamos encontrar a mi madre para que no conociera la noticia sola en la calle y al final, no sé cómo, lo conseguí", rememora.

"Era buen padre, trabajaba muchísimo, pero era eficaz, era eficiente en la gestión de los tiempos. Mi madre, aunque tenía la licenciatura de Derecho, no pudo trabajar. La mujer todavía no había entrado de lleno en el mercado laboral. Éramos cuatro hermanos y mi madre fue una figura muy importante detrás de él", relata el hijo de la víctima.

Además de buen padre, el que fuera presidente del TC era una persona "alegre, bastante irónica, muy comprometida con principios básicos, con mucho sentido moral y con mucha vocación de profesor", tal y como le describe su hijo.

Y añade: "Confiaba en los ciudadanos, en las personas y en el ser humano para progresar a base de pensar por uno mismo. Era muy fanático también de la lectura. La casa estaba llena de libros. Mi madre le decía que no trajera más libros a la casa".

¿Hay lugar para el perdón?, le preguntamos. Y responde: "El perdón es algo personal", mientras que la reconstrucción, la reparación social, exige que haya una responsabilidad política, como sería, por ejemplo, la de Arnaldo de Otegi. "Pero si Otegi parece que no ha hecho nada -precisa-, no hay una reparación social adecuada".

En términos personales, Quico Tomás y Valiente asegura que no tiene problemas de odio. "No tengo que perdonar nada. Me da pereza. El asesino de mi padre era el tonto que mandaron a pegar tres tiros. No tengo ni necesidad de perdonarle, no le elevo a esa categoría".

Cree que deberían respetarse los derechos de Bienzobas como los de cualquiera y asevera que no está ni en el odio ni en la venganza. "Pero vamos, no necesito perdonarle. No le considero", concluye. EFE

(foto) (vídeo)