Los desprendimientos de tierra se cuadruplican en Cataluña por las lluvias intensas

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Javier Díaz

Tarragona, 8 feb (EFE).- Los desprendimientos de tierras y rocas en Cataluña se han cuadruplicado en lo que va de 2026 debido a las intensas lluvias de las últimas semanas, según datos del Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (ICGC), dificultando la movilidad en vías ferroviarias y carreteras.

Un portavoz del ICGC ha explicado a EFE que, en Cataluña, el número de deslizamientos que se registran está fuertemente condicionado por los episodios de lluvias intensas y abundantes.

"Los años en los que estos periodos son más frecuentes o extensos son aquellos en los que se registran más deslizamientos, en contraste con los años de sequía. La diferencia entre unos años y otros puede ser de más de cuatro veces", afirma.

Según Joaquim Roset, ingeniero geólogo y profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universitat Rovira i Virgili URV), estos días se están produciendo múltiples desprendimientos porque "la estabilidad de los terrenos en laderas y taludes disminuye por el efecto de la lluvia, ya que el terreno mojado pesa más y genera empujes mayores, poniendo en riesgo la estabilidad inicial".

Roset considera que los desprendimientos actuales son noticia porque afectan al día a día de la gente. "Si estos hechos ocurren en un lugar donde la afectación es mínima, no son mediáticos", señala.

La caída del muro que causó el accidente de tren en Gelida el pasado 20 de enero, en el que murió un maquinista en prácticas y que obligó a cortar la AP-7, puso el foco en este asunto.

"Los muros de contención se ven sometidos a un incremento de más del doble de los empujes del terreno a medida que este se va saturando de agua y no se drena. Esto genera unas presiones que pueden llegar a provocar el colapso del muro en forma de rotura o vuelco", apunta Roset.

No obstante, el experto asegura que las infraestructuras, como carreteras y vías ferroviarias, "no están en permanente riesgo por desprendimientos", sino que este riesgo aumenta "en determinadas condiciones meteorológicas o por cambios en la forma y el uso del terreno".

"El efecto de la lluvia hace disminuir las características geotécnicas de los terrenos y provoca que los movimientos en laderas sean más probables. Cualquier terreno con pendiente media o elevada presenta una determinada estabilidad, que disminuye cuando algún fenómeno atmosférico —lluvias, heladas, nieve o niebla— aporta humedad", subraya Roset.

Las sequías o periodos largos sin lluvia generan grietas superficiales en el terreno, lo que provoca que vaya perdiendo consistencia y se creen vías preferentes de paso del agua que, cuando llueve, se infiltra hasta profundidades a las que antes no llegaba, pudiendo poner en movimiento los terrenos superficiales sueltos generados por la propia sequía.

"No todo se debe al cambio climático; también el cambio de uso y la modificación topográfica de una zona mediante excavaciones provoca un cambio en el régimen hídrico y en la escorrentía superficial", detalla el geólogo.

Todo ello puede generar efectos de erosión allí donde inicialmente no existían y provocar inestabilidades en forma de desprendimientos o fenómenos similares, añade.

Para evitar afectaciones en infraestructuras, Roset incide en que, en primer lugar, hay que identificar los tramos con mayor probabilidad de desprendimientos y movimientos y, posteriormente, sanear las zonas más vulnerables, instalar estructuras pasivas o activas en los taludes (mallas, redes o sistemas dinámicos), modificar la topografía y construir estructuras de contención bien dimensionadas.

"El último paso sería la monitorización de los tramos más problemáticos o con menor grado de estabilidad para realizar el seguimiento de los puntos más críticos y poder tomar decisiones de forma inmediata", sostiene.

No obstante, Roset afirma que existen herramientas para prever posibles desprendimientos: "La monitorización permite analizar la velocidad de deformación de cualquier punto, así como observar su evolución y posibles aumentos repentinos que permitan anticipar un desprendimiento o movimiento similar".

La inspección visual también puede llegar a preverlos, ya que suelen generarse grietas de rotura previas al movimiento, aunque existen movimientos muy rápidos que no generan grietas visibles, al producirse la rotura del terreno por debajo de la superficie, lo que impide su detección, concluye Roset. EFE

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