Manolín Bueno, un gran extremo al que se le cruzó la supremacía de Gento

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Jesús Sánchez Bonilla

Cádiz, 7 feb (EFE).- Como a los ciclistas Gianni Bugno o Claudio Chiapucci, a los que se les cruzó en su etapa profesional la superioridad del campeonísimo español Miguel Indurain, al gran extremo andaluz Manolín Bueno, fallecido este sábado a los 86 años, se le interpuso en el camino el cántabro Paco Gento, que le impidió la titularidad en el recordado Real Madrid de los años 60 del pasado siglo.

Manuel Bueno Cabral (Sevilla, 1940) ha muerto dos días después de cumplir 86 años en Cádiz, su ciudad de adopción y donde comenzó como futbolista. Después de jugar solo una temporada en el club gaditano, firmó por el Real Madrid, en el que permaneció doce campañas antes de retirarse en el Sevilla.

Quienes lo vieron jugar lo definen como un futbolista de técnica privilegiada que destacó, además, por su habilidad para el regate, técnica en el control y facilidad para asistir a los compañeros.

Manolín Bueno, que compartió vestuario con figuras de la talla de Di Stéfano, Puskas, Rial, Amancio y, sobre todo, su gran amigo Gento, ganó dos títulos de la Copa de Europa (1960 y 1966), ocho de Liga, dos de la Copa de España y una Copa Intercontinental, pero solo pudo jugar 119 partidos oficiales con los merengues.

"Entonces no había cambios y los que no entrábamos en el once inicial teníamos que quedarnos fuera", recordaba Bueno hace unos años en una entrevista concedida a EFE.

Decía entonces de Paco Gento, titularísimo en aquel Madrid campeón, que era "el mejor extremo izquierdo del mundo", lo que le cerró el camino.

El sevillano creció en el antiguo estadio del Mirandilla y luego en el Ramón de Carranza, donde vivía la familia porque primero su abuelo y luego su padre, quien fue portero del Cádiz, trabajaban de conserjes en la instalación deportiva.

Esto le propició un contacto precoz con el fútbol y, tras su traspaso con 19 años al Real Madrid, aprovechó las escasas opciones que tuvo, como en la Copa Intercontinental ganada en 1960, en la que compartió delantera frente al Peñarol uruguayo con dos mitos merengues como Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskas.

Con la selección española, Manolín Bueno fue convocado por el seleccionador Domingo Balmanya para un partido de la fase de clasificación de la Eurocopa 1968, aunque no llegó a debutar.

En aquel encuentro disputado en Praga ante la extinta Checoslovaquia (1-0), Gento no pudo jugar, pero Balmanya se inclinó para ocupar el extremo izquierdo por el asturiano José María García Lavilla, del Espanyol.

Una vez colgadas las botas, Manolín fue segundo entrenador del Cádiz en el primer ascenso de los gaditanos a Primera División, en la temporada 1976-77 y con Enrique Mateos, su excompañero en el Real Madrid, como primer técnico.

El Cádiz le homenajeó en 2019 nombrando una de las galerías del estadio Nuevo Mirandilla con el apellido Bueno, ya que Manuel Bueno Fernández, padre de Manolín, fue portero del club amarillo entre 1941 y 1943.

En 2021 recibió, además, el premio 'Campeón Histórico' en la XX Gala del Deporte Andaluz de la Federación de Periodistas Deportivos de Andalucía (FPDA). EFE

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