María Alonso
Huétor Tájar (Granada), 6 feb (EFE).- El municipio granadino de Huétor Tájar, que ha quedado convertido en una "isla" tras la borrasca Leonardo, lucha este viernes contra el lodo y el fango con cientos de escobas, cubos y una oleada de solidaridad: "Te entran ganas de llorar y desesperación, pero gracias a dios estamos vivos".
Así lo ha relatado a EFE Paqui, la propietaria de una céntrica tienda de ropa infantil que ha quedado completamente anegada por el agua y el barro.
El miércoles por la tarde, el río Genil y el arroyo Milano se desbordaron a la altura de este municipio de unos 10.500 habitantes y, aunque vecinos como Paqui precintaron las puertas, no imaginaron que el agua alcanzaría tanto nivel.
Dos días con calles y negocios anegados
"Hemos estado dos días sin poder entrar porque el río había subido más para arriba. Si abrías la puerta, entraba más agua. Pero hoy, gracias a dios, se están limpiando las calles y quitando el barro. Es un desastre porque es mucho dinero invertido", comenta con la escoba en mano desde su local, ubicado a unos 70 metros del cauce del Genil.
A pocos metros de la tienda, Paco 'Chines', otro vecino, explica que la crecida de los ríos inundó los cultivos de espárragos que rodean el municipio.
"Se ha juntado el desbordamiento de los dos ríos y esto es una isla", detalla este granadino que, como tantos otros, ha pasado la noche y la mañana achicando el agua que "salía hasta de los rodapiés".
En el casco urbano, la imagen este viernes es la de calles cubiertas de barro y una actividad de limpieza constante. Un goteo continuo de bomberos, servicios de emergencias y voluntarios —vecinos, jóvenes e inmigrantes de la zona— trabajan en las calles mano a mano junto a las máquinas excavadoras y las bombas de achique.
Una de las voluntarias es Paula, una joven de 20 años que, con las botas de agua y la escoba llenas de barro, lleva toda la mañana limpiando el pueblo junto a sus amigos.
"Está bien ser voluntario, ayudar al pueblo. Los vecinos están agradecidos porque hay muchos afectados y sobre todo los negocios, porque muchas cosas se han echado a perder y hemos tenido que ir sacándolo fuera para tirarlo", cuenta antes de añadir que el río "nunca había estado así".
El alcalde de Huétor Tájar, Fernando Delgado, explica a EFE tras la visita al municipio del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, que, además de la gente de su pueblo, han acudido voluntarios de otras localidades. "Hay muchos para ayudarnos. A la gente le gusta colaborar", celebra.
Como es visible desde muchos puntos del pueblo, se han repartido contenedores especiales para retirar toneladas de enseres destruidos: lavadoras, frigoríficos y camas que empiezan a amontonarse en los puntos limpios.
Según subraya Delgado, el sector especialmente crítico es el agrícola. Los cultivos de espárragos, principal motor de la economía local y sustento de muchas familias, permanecen anegados tras el desbordamiento de los ríos.
"Hasta que no se vaya el agua no sabemos cómo están los espárragos, si se van a cocer o no", expresa con preocupación.
Ante esta situación, el alcalde ha anunciado que mantendrá una reunión de urgencia con el Gobierno de España la próxima semana para gestionar las ayudas necesarias que permitan paliar las pérdidas de los ciudadanos.
Pero a pesar de la magnitud de las inundaciones, que mantienen aún en vilo a los vecinos ante las lluvias que se prevén para la semana que viene, el sentimiento de resiliencia se mantiene firme: "Lo importante es seguir para adelante y ya está, a seguir luchando", concluye Paqui, con la cara manchada de barro, pero decidida a recuperar su tienda y regresar cuanto antes a la normalidad. EFE
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