Carlos del Barco
Sevilla, 6 feb (EFE).- Perder contra el Atlético de Madrid entra dentro de la lógica futbolística y presupuestaria, pero hacerlo por un lacerante 0-5, con futbolistas espectrales y nombres propios señalados marca un hito negativo en la temporada del Betis del chileno Manuel Pellegrini por cómo quedó retratado en su eliminación de cuartos de la Copa del Rey.
Los futbolistas pidieron perdón por la 'injuria, afrenta' (RAE), el baldón, a lo más de 60.000 béticos que llenaron La Cartuja, hasta que paulatinamente empezaron a vaciarla, en una noche negra en la que los de Diego Simeone se condujeron más como 'cohetes' que como futbolistas ante un equipo que sale muy tocado.
Llegaban los de Pellegrini con los deberes hechos en Liga Europa con su pase a octavos y en quinta posición en la competición doméstica tras su última victoria ante el Valencia (2-1), y lo hacían con el ánimo de plantarse en semifinales de la Copa del Rey como paso previo a uno de sus grandes objetivos de la temporada.
Tanto el técnico santiaguino como la directiva bética habían expresado en reiteradas ocasiones que la Copa del Rey, por prestigio y por ser un camino más corto hacia Europa, era una aspiración y, en la misma convicción, la afición bética se plantó en masa en La Cartuja, sede de la final y escenario del título copero bético de 2022, pese a las inclemencias meteorológicas de las vísperas.
Como una cosa es predicar y otra dar trigo, los pronunciamientos voluntaristas de los prolegómenos tardaron poco en derrumbarse estrepitosamente en un baño, de realidad y de fútbol, que empezó con el córner que Hancko cabeceó en el primer palo como pistoletazo de salida de un vendaval atlético y de un ejercicio de impotencia bético.
Los cinco fueron cayendo como fruta madura, casi fatalmente, y en paralelo el beticismo pitaba o se iba del estadio mientras los de Pellegrini sólo miraban y corrían detrás el balón hasta que César Soto tuvo el detalle de no alargar más el suplicio y pitar en el minuto noventa, ni uno más.
Los presupuestos marcan plantillas, rendimientos y objetivos. Por ello, pese a planteamientos almibarados, el Betis tiene plantilla, rendimiento y objetivos diferentes al escalón competitivo en el que muchos lo pretenden ubicar, como un equipo de Liga de Campeones.
El propio Pellegrini, bien es cierto que contagiado del ambiente funeral de La Cartuja en el postpartido, dijo que "no puede ser casualidad" que hayan "perdido con los tres grandes por 5-0", en referencia a las 'manitas' recibidas en el presente ejercicio por parte del Real y Atlético de Madrid y del Barcelona.
Abundó en esta circunstancia uno de los capitanes del equipo, el central Marc Bartra, quien consideró que "es verdad que este año contra los tres grandes ha sido así: le hemos perdido la cara a los partidos contra los tres y nos ha pasado mucha factura".
Las noches oscuras son propicias a que legión de técnicos salgan a la palestra para reivindicarse con el clásico 'yo ya lo dije'.
En el duelo ante los de Simeone, el técnico chileno mantuvo contra viento y marea a su portero copero, el veterano Adrián San Miguel, por delante de los dos guardametas que, a priori, están por delante de él, Pau López y Álvaro Valles, que se han alternado en Liga y competición europea con notable rendimiento.
No fueron pocas las voces que apostaron por que Pellegrini los alineara en un duelo decisivo para la entidad, aunque él mismo se encargó despejar de manera tajante la disyuntiva en las vísperas al confirmar de manera contundente a Adrián: 'no voy a optar a ningún cambio en la portería", dijo.
Después de la derrota ante el Atlético, incidió en la defensa del veterano portero sevillano de 39 años, recordó que ante Real Madrid y Barcelona "no jugó" y les "metieron cinco".
"No fue el causante de la derrota, fuimos todos. No me arrepiento. Lo lamento por él, venía haciendo una buena Copa. Centrarlo en una persona me parecería muy injusto, porque no le vi responsabilidad en los goles", indicó sobre el hecho de que el meta pudiera haber salido retratado en varios de los cinco.
Otro jugador señalado de manera recurrente es el argentino Chimy Ávila, quien tuvo el empate a uno en sus botas y cuya actuación también ha generado opiniones adversas, no en balde el Betis optó en el mercado invernal en no fichar a un delantero que complementara al colombiano Cucho Hernández.
Sí se decantó, sin embargo, por Álvaro Fidalgo, un centrocampista creativo fichado desde el América de México por las lesiones de larga duración de Isco Alarcón y el argentino Giovani Lo Celso, y que anoche dispuso de sus primeros minutos como verdiblanco al salir en el descanso en sustitución del colombiano Nelson Deossa.
"Obviamente es el debut que nadie quiere", ilustró el 'Maguito' de su particular 'noche triste', como la de Hernán Cortés en su México de adopción. EFE
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