Madrid, 19 ene (EFECOM).- El tren descarrilado este domingo en Adamuz (Córdoba), el Iryo 6189, pertenece a la compañía italo-española Iryo, el mayor operador privado de alta velocidad en España tras el proceso de liberalización ferroviaria impulsado por la Unión Europea (UE) que puso fin al monopolio de Renfe.
Iryo inició sus operaciones comerciales el 25 de noviembre de 2022, con un trayecto inaugural entre Madrid y Barcelona. Desde entonces, se ha consolidado como el segundo operador del mercado español por cuota de viajeros.
La estructura accionarial de la compañía ha evolucionado significativamente desde su fundación. A enero de 2026, el capital de Iryo se reparte entre Trenitalia (51 %) -el operador estatal de Italia, dependiente del grupo público Ferrovie dello Stato-, que tomó el control mayoritario de la firma tras adquirir un 6 % adicional a finales de 2024; Air Nostrum (25 %), la aerolínea franquiciada de Iberia, liderada por Carlos Bertomeu; y Globalvia (24 %), el grupo español especializado en la gestión de infraestructuras de transporte.
En sus primeros dos años de actividad (hasta noviembre de 2024), la compañía reportó haber transportado a 13 millones de pasajeros. Al cierre del ejercicio 2025, las cifras preliminares indican que el número total de billetes vendidos desde el inicio de sus operaciones supera los 18 millones, con una cuota de mercado que oscila entre el 25 % y el 30 % en los corredores donde compite directamente con Renfe y Ouigo.
La operadora cuenta con una flota de 20 trenes ETR 1000 (Frecciarossa 1000), fabricados por Hitachi y Alstom, capaces de alcanzar velocidades de hasta 360 km/h. Su modelo de negocio se basa en la flexibilidad y una oferta segmentada en cuatro clases de servicio: Inicial, Singular, Singular Only You e Infinita.
En la actualidad, Iryo opera en once destinos nacionales, con más de 400 servicios semanales distribuidos en tres grandes corredores: el noreste (Madrid-Zaragoza-Barcelona-Tarragona.), el corredor sur (Madrid-Córdoba- Sevilla/Málaga) y el corredor del Levante (Madrid-Cuenca-Valencia/Alicante/Albacete / Murcia).
A bordo, la compañía ofrece servicios diferenciales como gastronomía, conexión Wi-Fi de alta velocidad, enchufes individuales y acuerdos de intermodalidad (Cercanías gratuito con el billete de Iryo).
Durante sus tres primeros años de operación, la empresa mantuvo un historial de seguridad sin incidentes graves, hasta que este 18 de enero de 2026 la compañía ha registrado el primer accidente de gran magnitud en la alta velocidad privada en España al descarrilar un tren ETR 1000 que cubría la ruta Málaga-Madrid a la altura de Adamuz (Córdoba).
El siniestro, cuyas causas están bajo investigación técnica por parte d la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), se agravó al colisionar los vagones descarrilados con un tren Alvia de Renfe que circulaba por la vía contigua.
El balance provisional de las autoridades reporta al menos 39 víctimas mortales y 150 heridos, lo que marca un punto de inflexión en la cronología de la empresa.
Durante estos años la trayectoria de Iryo no ha estado exenta de tensiones laborales y administrativas.
Sindicatos como SEMAF (maquinistas) han denunciado en diversas ocasiones la falta de personal para cubrir el aumento de frecuencias y ha alertado sobre la fatiga de las plantillas.
Por su parte, el sindicato CGT ha mantenido conflictos abiertos por las condiciones de las dietas y pluses de nocturnidad y ha calificado los acuerdos de otros sindicatos con la empresa como "limosnas".
A pesar de su éxito en captación de pasajeros, la empresa registró pérdidas de 79 millones de euros en su primer año completo (2023), una situación atribuida a los altos costes de los cánones de Adif y la agresiva guerra de precios en el sector.EFECOM
