Pamplona, 18 ene (EFE).- Osasuna y El Sadar vivieron ayer una tarde mágica de goles, emoción e historia en la que Ante Budimir acaparó los focos al alcanzar los 80 tantos con el cuadro navarro en su sexta campaña en Pamplona.
El de ayer fue día grande en toda Navarra. El gol final de Víctor Muñoz en el tiempo añadido terminó con las aspiraciones de un Oviedo que durante muchos minutos inquietó a la parroquia local, poniéndose por delante hasta en dos ocasiones.
Con la única ausencia importante de Jon Moncayola, los de Alessio Lisci se tomaron el duelo como una oportunidad de cerrar filas después de la derrota en Girona y la eliminación copera a manos de Real Sociedad. Los seis puntos de ventaja sobre el cuadro asturiano no dieron lugar a la relajación.
El uruguayo Federico Viñas adelantó a los suyos a cinco del final de la primera mitad con testarazo sublime a centro de Hassan, imprimiendo al balón fuerza y buena dirección hacia el palo largo de Sergio Herrera. Nada que hacer.
La cosa iba por alto y el croata probó de nuevo emulando a su rival para introducir a la cazuela de manera muy sutil el servicio de Javi Galán desde el costado izquierdo. Pugna con Luengo, salto para acomodarse y balón al interior de las mallas justo antes del descanso.
La segunda mitad hizo que Osasuna saliese mejor y más activo que en anteriores ocasiones, con el balcánico avisando tras enviar al larguero un nuevo cabezazo, antes de que una indecisión pusiera al Oviedo de nuevo en ventaja.
Alberto Reina, el más listo de la clase, tomó la voz cantante al revolverse bien dentro del área para hacer el 1-2 ante la pasividad local. Fue en ese momento, en el minuto 71, cuando las alarmas sonaron con potencia en El Sadar.
Los rostros eran de preocupación, pero el goleador rojillo tenía preparada la última bala. Un centro de Rubén García fue prolongado por Boyomo para que Budimir, con la caña preparada, anotase el 2-2 para delirio de un Sadar que vio el gol 80 del '17' con la casaca roja en un partido también redondo, el número 200. Su máximo artillero histórico quería más y siguió empujando en los minutos finales ante un Oviedo que por supuesto no renunció al ataque.
Con todo abierto, Víctor Muñoz sacó su fusil para sentenciar al Oviedo en el tiempo añadido, con un derechazo a la escuadra ante el que nada pudo hacer Aarón Escandell.
El estadio reconoció la labor de su jugador, pieza fundamental de todos los logros de Osasuna durante los últimos años, que ayer alcanzó los 80 tantos desde el primero logrado ante el Atlético de Madrid en octubre de 2020.
“Me he dado cuenta de que hoy hacía 7 años desde que llegué a España, más o menos en estas fechas. Además, mi primer partido fue ante Osasuna con la camiseta del Mallorca. Ahora estoy aquí y muy contento”, indicó a los micrófonos de DAZN.
Por su parte, Lisci afirmó que "Budi es Budi" y destacó "la facilidad que tiene para meter gol, porque los dos tantos de hoy no son fáciles de rematarlos al primer toque”.
Budimir contará con una nueva ocasión en 6 días, visitando al Rayo Vallecano de Íñigo Pérez, para seguir ampliando su cuenta anotadora con Osasuna, esa que no parece tener fin a unos meses de cumplir 35 años y encarar el Mundial con el olfato intacto. EFE
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