Bordalás, cuando el lápiz se acaba

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Juan José Lahuerta

Getafe (Madrid), 10 ene (EFE).- A José Bordalás se le acaba el tiempo en el Getafe. La situación del club azulón no invita a sentarse con su presidente, Ángel Torres, y abordar la renovación de su contrato. Finaliza en junio de 2026 y todo indica que su ciclo está más cerca del final que de una continuidad para seguir en el banquillo y sacar partido a una plantilla escasa y con pocos recursos.

La derrota del Getafe este viernes frente a la Real Sociedad (1-2) con un tanto de Mikel Aramburu en el minuto 96 mostró la cara más amarga de Bordalás. Agotado por la situación que vive su equipo y visiblemente superado por un contexto que no controla,lanzó una reflexión con la que evidenció que el final de su segunda, y probablemente última etapa, está cerca.

"Alicaído no, estoy triste. Es una realidad. No me merezco lo que se está haciendo. Soy un entrenador al que siempre se le ha etiquetado de sacar rendimiento. Pero el lápiz, cuando le sacas punta, al final se acaba. El lápiz nos lo hemos comido, ya no queda lápiz. Yo no merezco esto, no se lo deseo a nadie".

La realidad es que Bordalás, desde principio de curso, ha tenido que gestionar una plantilla a todas luces escasa: sólo tiene 20 fichas de 25 posibles, algo que no ocurre en ningún otro club de la categoría. Y para las tres primeras jornadas, no pudo inscribir a cinco jugadores por el límite salarial: Kiko Femenía, Neyou, Sancris, Javi Muñoz, Juanmi y Abqar.

Aún así, sacó petróleo con alineaciones de circunstancias tras conseguir seis puntos de nueve posibles después de ganar al Celta (0-2) y al Sevilla (1-2). En un arranque que sostiene hoy su posición en la tabla, la cesión con opción de compra de Christantus Uche al Crystal Palace, su mejor jugador en esos momentos, le permitió contar con los futbolistas que estaban en barbecho.

Sin embargo, la plantilla estaba diseñada con pinzas, porque cualquier baja podía hacer un roto en las alineaciones. Bordalás, durante toda la primera vuelta, tuvo que inventarse parches para cubrir huecos. Pero frente a la Real Sociedad, la situación tocó fondo con seis ausencias (Borja Mayoral, Davinchi, Kamara, Abqar, Djené y Duarte), entre ellas todos los centrales de la plantilla.

El técnico del Getafe tuvo que rellenar la convocatoria con ocho chicos del filial. En el once, dos laterales como Juan Iglesias y Nyom actuaron de centrales; un canterano, Mestanza, apareció por el centro del campo; y jugó sin delanteros con un mediocentro, Mario Martín, en la punta de ataque. Una situación que va más allá de la imaginación táctica y roza la supervivencia.

Y mientras, de los refuerzos, ni rastro. El Getafe tiene problemas para fichar porque los 20 millones que debería recibir por Uche son intangibles. Para que se haga efectiva la venta de forma automática, debe jugar diez partidos como titular, una cifra aún lejana. Y parece que el Crystal Palace no está dispuesto a comprar al nigeriano cuando acabe la temporada.

Sin ese dinero, las cuentas no cuadran; y LaLiga es estricta con el límite salarial. Pero hay una rendija para la esperanza. Ambas partes se reunieron esta semana y si hay ventas de jugadores con fichas altas, podrían llegar nuevos refuerzos. Juanmi, Neyou y Duarte, son candidatos a salir para abrir las puertas a nombres como Dani Rodríguez o el 'Chimy' Ávila.

Pero eso, de momento, no es una realidad y las jornadas pasan mientras el Getafe se desangra. Aún está en la mitad de la tabla, vive de su buen inicio de curso, pero las sensaciones no son nada buenas. El equipo parece agotado, a Bordalás le queda poco por exprimir y una cosa es sacar rendimiento y otra, muy distinta, hacer magia de forma permanente.

Se huele un fin de ciclo. Bordalás, el técnico que ascendió al Getafe, que le sostuvo en Primera en seis ocasiones y que incluso paseó su nombre por Europa, parece haber llegado al límite de lo que podía dar al club y de lo que el club podía darle a él.

Hasta cinco jugadores también finalizan su contrato en junio. Soria, Djené, Juan Iglesias, Diego Rico y el citado Duarte, están pendientes de una llamada para renovar. Los tres primeros crecieron bajo el manto de Bordalás. Djené suma nueve temporadas, Soria ocho e Iglesias siete. Como su entrenador, también ellos parecen formar parte de una etapa que se apaga.

Y posiblemente la de otros dos pilares, Mauro Arambarri y Luis Milla, dos de sus jugadores más valiosos. Aún tienen contrato más allá de 2026, pero el Getafe acostumbra a vender a lo largo de cada temporada a alguno de sus futbolistas más valiosos para hacer caja. Pasó con Alderete, con Enes Ünal o con Mathías Olivera. Si el club quiere ingresar dinero, el momento es ahora.

Con todos esos nombres en el aire, incluido el del entrenador, el presente del Getafe en estos momentos es una incógnita. Vive del milagro casi cada fin de semana, pero eso no siempre es sinónimo de éxito.

Bordalás hará todo lo posible para mantener a su equipo, pero su etapa en el club azulón tiene pinta de llegar a su final. Todo puede pasar, pero hace no mucho, en fechas cercanas a la Navidad, respondió a su presidente cuando éste bromeó con que su entrenador no conocía el idioma de Shakespeare: "Trasladar a todo el mundo que tanto mi staff como yo hablamos inglés".

Quizá no sólo sea una anécdota. La Premier League sería un buen destino si el ciclo en el Getafe finaliza en junio. Y es que, cuando el lápiz se acaba, tal vez toque empezar a escribir en otro sitio. EFE