El Gobierno refuerza con nuevas medidas el plan de control de calidad del aceite de oliva

La estrategia nacional establece inspecciones más rigurosas en toda la cadena, incrementa los controles industriales y fronterizos, impulsa una guía antifraude renovada y moderniza la vigilancia informática para asegurar la autenticidad y la protección del consumidor en el sector oleícola

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El refuerzo del control oficial del aceite de oliva y de orujo de oliva prevé, como novedad principal, la actualización de la guía especial contra el fraude para enfocar esfuerzos en el análisis de riesgos y en el aprovechamiento de herramientas informáticas como el Sistema de Información de los Mercados Oleícolas (SIMO) y el Registro de Movimientos de Aceite de Oliva y de Orujo de Oliva a Granel (Remoa). Según informó el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, estas medidas, que entrarán en vigor a partir de 2026, buscan ampliar las garantías para el consumidor y asegurar la calidad del producto en toda la cadena de producción y comercialización.

El medio detalló que todo el conjunto de actuaciones se incorpora al nuevo Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimentaria 2026-2030, que refuerza las inspecciones en cada eslabón de la cadena oleícola, desde los productores hasta los puntos de venta final. Este enfoque integrado recibió el respaldo unánime de las comunidades autónomas en la más reciente sesión de la Mesa de Coordinación de la Calidad Alimentaria (Mecocala), celebrada el 17 de diciembre, según consignó el Ministerio.

Dentro de las disposiciones clave incluidas en la actualización, el Ministerio especificó que se establecerá un mínimo del 20% de controles anuales en el sector industrial dedicados a la elaboración y envasado de aceite de oliva y de orujo de oliva. Además, se incrementarán las inspecciones tanto en el punto de venta al consumidor como en los controles fronterizos, con la finalidad de prevenir la comisión de irregularidades y fortalecer la confianza de quienes adquieren estos productos.

La información difundida por el Ministerio y recogida por diversos medios afirma que el plan endurece la supervisión sobre los procesos de producción, centrándose en la identificación de puntos críticos donde pueden producirse incumplimientos respecto a la normativa nacional y europea de calidad y comercialización. Estas inspecciones permitirán detectar potenciales vulneraciones y, a la vez, garantizar una trazabilidad completa en todos los movimientos de aceite, desde su origen hasta su destino final.

Por otra parte, según publicó el Ministerio de Agricultura, figura entre las novedades la organización de jornadas técnicas para los equipos autonómicos de inspección. Esas sesiones, impartidas por la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), formarán al personal encargado de la vigilancia en el uso de las herramientas tecnológicas y en la correcta aplicación de los protocolos de control.

El seguimiento sistemático y la modernización de los controles también se apoyan en el uso intensivo de los sistemas informáticos que el Ministerio ya tiene en marcha. El SIMO y el Remoa se utilizarán para supervisar, en tiempo real, la producción y los traslados de aceites a granel, permitiendo así detectar desviaciones frente a los patrones previstos y reforzar la capacidad de respuesta ante cualquier alerta o señal de práctica irregular.

Respecto a los controles en la frontera, el Ministerio de Agricultura puntualizó que estos tendrán como objetivo evitar la introducción en el mercado español de aceites que no cumplen las exigencias regulatorias, evaluando la documentación y la conformidad de los lotes importados, así como el cumplimiento de los requisitos de rastreabilidad.

Según la información aportada por el Ministerio, el refuerzo de la supervisión en los puntos más delicados de la cadena apunta a mantener la posición de España como líder internacional en la defensa de la calidad y la autenticidad de los aceites de oliva. La colaboración entre administraciones, sector privado y organismos de control constituye uno de los pilares de la estrategia nacional.

Por último, el Ministerio recordó que este plan de actualización responde tanto a la evolución de la normativa europea como a las demandas sociales de mayor transparencia y fiabilidad en la información que reciben los consumidores respecto al producto que adquieren. El objetivo común de las nuevas medidas es preservar la integridad del sector oleícola, asegurar un alto nivel de calidad y fomentar un mercado basado en la confianza.