
La postura de Podemos ha generado un marcado distanciamiento con el Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez en torno al posible envío de tropas españolas a Ucrania tras la eventual firma de un pacto de paz. Según publicó Europa Press, la secretaria general de la formación, Ione Belarra, ha asegurado que sus diputados rechazarán cualquier participación militar española en la región, convencidos de que respondería a intereses económicos externos por encima de cualquier consideración sobre el bienestar de la población ucraniana.
Belarra hizo pública la posición de su partido a través de una publicación en la red social X, en la que manifestó que Podemos votará en contra de cualquier proposición orientada al despliegue de tropas españolas en Ucrania tras el conflicto. Según detalló Europa Press, la dirigente afirmó que la guerra representa un conflicto “por dinero”, aludiendo a motivaciones económicas detrás de la posible intervención. En su mensaje, Belarra consideró que un eventual envío de militares convertiría a España en una “empresa de seguridad” al servicio de los intereses estadounidenses, específicamente para facilitar “el robo neocolonial de tierras raras” realizado por Estados Unidos, de acuerdo con la formulación utilizada por la líder de Podemos.
La advertencia surge tras las intenciones expresadas por el presidente Pedro Sánchez de recabar apoyo entre los distintos grupos parlamentarios para contemplar el posible envío de soldados españoles a Ucrania una vez finalizadas las hostilidades entre Rusia y Ucrania. Según Europa Press, Sánchez aspira a contar con el respaldo de la mayoría del arco parlamentario antes de tomar una decisión en este sentido.
La postura de Podemos ha encontrado apuntalamientos internos: la secretaria política y eurodiputada Irene Montero respaldó públicamente las declaraciones de Belarra, utilizando también la red social X para recomendar al gobierno que, en lugar de buscar el voto de su bancada, acuda a “la derecha amiga de Trump” para obtener apoyos. A esto añadió la petición de que el gobierno español retire su pertenencia a la OTAN y deje de “seguir las órdenes de Estados Unidos, haciéndole el trabajo sucio”, según reportó Europa Press.
Europa Press resaltó que, tanto en el caso de Belarra como en el de Montero, las críticas no solo se centran en el posible uso de las Fuerzas Armadas españolas en operaciones internacionales, sino también en el papel que España desempeña actualmente dentro de las alianzas estratégicas globales y su alineamiento respecto a la política exterior estadounidense.
Las reacciones de la dirigencia de Podemos reflejan una continuidad con el enfoque tradicional de este partido frente a conflictos armados y despliegues militares internacionales. Desde su fundación, la formación ha mantenido una postura crítica respecto a cualquier implicación militar española en conflictos externos, enfatizando la defensa de políticas pacifistas y cuestionando la lógica económica que, a su juicio, subyace en determinados compromisos internacionales.
El medio Europa Press contextualizó que la posición del partido dirigido por Ione Belarra supone un desafío para el presidente del Gobierno en su intención de articular un consenso parlamentario favorable a la participación española en posibles operaciones militares futuras, en este caso relacionadas con la seguridad y reconstrucción posguerra de Ucrania. Las diferencias internas dentro del espectro político progresista se tornan especialmente relevantes en un momento en el que la política exterior española se encuentra en proceso de redefinición ante la evolución del conflicto en el este europeo y las demandas de la OTAN y sus aliados.
La polémica se inscribe en un contexto más amplio de debate acerca del papel de las democracias europeas en escenarios de posconflicto y reconstrucción, así como en torno a los intereses económicos asociados a recursos estratégicos. El señalamiento sobre las tierras raras alude a recursos minerales clave para la tecnología y la industria, cuyo control y explotación han adquirido creciente importancia en la agenda internacional. El gobierno español, por el momento, no ha respondido públicamente a la declaración de intenciones expuesta por Podemos, y las conversaciones con otros grupos parlamentarios continúan. Tal como viene reflejando la cobertura de Europa Press, el tema del posible envío de tropas continuará generando debate en el parlamento y en la sociedad española en el corto y medio plazo.
