El presidente de Melilla niega que la apertura de la aduana con Marruecos "esté completada"

Empresarios y gremios de Melilla exigen medidas inmediatas ante la paralización del tránsito comercial con Marruecos, que impide exportar productos y pone en peligro la recuperación laboral, mientras las autoridades locales demandan reciprocidad y avances concretos en la frontera

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La ausencia de avances palpables tras la XIII Reunión de Alto Nivel entre España y Marruecos ha acentuado la preocupación de empresarios y trabajadores en Melilla. Según publicó la fuente original, los compromisos alcanzados en el encuentro, celebrado en Madrid, no se han traducido en la reapertura efectiva y regular de la aduana comercial en la frontera con Marruecos, motivo por el cual sectores económicos de la ciudad insisten en la necesidad de implementar medidas urgentes para reactivar los flujos comerciales e incentivar la recuperación laboral.

De acuerdo con la fuente citada, Juan José Imbroda, presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, desmintió las declaraciones que apuntaban a una apertura total de la aduana y señaló que la frontera permanece lejos de alcanzar la normalidad. Imbroda enfatizó que la información oficial no corresponde a la realidad y calificó el proceso como una “tomadura de pelo”, al considerar que las decisiones adoptadas hasta la fecha priorizan el clima diplomático en perjuicio de los intereses locales y la actividad empresarial. La fuente detalló que solo se han efectuado pruebas puntuales, como la circulación ocasional de determinados vehículos, mientras las operaciones rutinarias y los intercambios comerciales permanecen restringidos.

El reporte original indica que la clausura del paso aduanero, instaurada desde agosto de 2018, mantiene bloqueada la capacidad de exportación hacia Marruecos por parte de empresarios melillenses, mientras que productos marroquíes, aunque bajo ciertas limitaciones, sí acceden a territorio español. Esta asimetría favorece la entrada de artículos marroquíes y restringe gravemente el comercio de salida, afectando principalmente sectores como la venta de carnes, pescados y productos lácteos. La consecuencia directa, según resaltó la fuente, es el deterioro de la competitividad y la pérdida de empleo en el entorno económico de Melilla.

La Confederación de Empresarios de Melilla (CEME-CEOE), citada por el medio, advirtió que mantener las restricciones de manera indefinida coloca a la estructura empresarial de la ciudad en una situación de vulnerabilidad creciente. Esta organización alertó del riesgo de colapso para el tejido productivo local si no se adoptan, de inmediato, soluciones que permitan restaurar la normalidad en el tránsito de personas y productos por la frontera. La fuente recogió declaraciones de representantes empresariales, quienes subrayaron que la inestabilidad actual obstaculiza la recuperación económica y amenaza la supervivencia de numerosas compañías melillenses.

Según consignó la fuente, los sectores vinculados al comercio transfronterizo insisten en la urgencia de contar con mecanismos transparentes y regulados que garanticen la reciprocidad en el trato aduanero entre las dos regiones. Las organizaciones empresariales han propuesto sistemas de control claros para asegurar la igualdad y la aplicación efectiva de los acuerdos internacionales alcanzados, con la finalidad de ofrecer certidumbre jurídica a los operadores y restaurar la confianza en el flujo de mercancías.

El malestar social y empresarial viene reflejado en acciones de protesta y en manifestaciones públicas recogidas por el medio. Empresarios y trabajadores consideran que tanto la administración autonómica como la nacional priorizan cuestiones vinculadas a la política exterior sobre las necesidades concretas de Melilla. Este ambiente de escepticismo e incertidumbre toma cuerpo en las demandas del propio presidente Imbroda, que ha solicitado a la delegada del Gobierno en la ciudad, Sabrina Moh, un mayor compromiso y una intervención más decidida a favor de la normalización aduanera y la defensa de condiciones igualitarias en la frontera.

El medio expuso que, pese a las reiteradas promesas emitidas desde abril de 2022 sobre una reapertura inminente del paso aduanero, la realidad en la zona fronteriza difiere de lo anunciado. Los comerciantes, empresas y residentes experimentan una situación de bloqueo que solo se ha aliviado parcialmente mediante iniciativas dispersas y acciones piloto, sin lograr cambios estructurales o la restitución plena de la actividad económica previa al cierre.

En las declaraciones recogidas por la fuente, tanto empresarios como representantes institucionales advierten que la prolongación de la parálisis fronteriza refuerza la exposición de la economía melillense a la vulnerabilidad y dificulta la consolidación de expectativas estables para el conjunto de los sectores productivos de la ciudad. La falta de avances concretos en los compromisos entre España y Marruecos alimenta la percepción de inseguridad y refuerza el llamado de los agentes sociales para que las autoridades prioricen una gestión eficaz de la problemática, evitando que la situación se prolongue indefinidamente y profundice las consecuencias negativas para empresas y familias locales.