La pasión japonesa por fotografiar a peluches para las redes sociales se une a la IA

Innovadores robots como Poketomo y Moflin transforman la convivencia en Japón, combinando nuevas tecnologías y la tendencia de compartir imágenes tiernas en internet, mientras reflejan cambios sociales y abordan el creciente aislamiento de la población

Guardar

Las ventas de peluches en Japón han alcanzado cifran anuales cercanas a los 45.000 millones de yenes (248 millones de euros), de acuerdo con una columna reciente del diario japonés Asahi. Este impulso se atribuye en parte a la creciente práctica del ‘nuikatsu’, que consiste en llevar peluches a diversos lugares y fotografiarlos para compartir imágenes en redes sociales. Según informó EFECOM, la aparición de robots como Poketomo y Moflin responde a este fenómeno social y a tendencias tecnológicas que han cambiado la vida cotidiana en el país.

La empresa Sharp presentó su Poketomo, un robot de 12 centímetros de altura inspirado en la figura de una suricata, que funciona con inteligencia artificial para conversar y relacionarse con las personas. De acuerdo con EFECOM, este dispositivo es capaz de identificar la voz y el rostro de su dueño, adaptando sus interacciones al aprendizaje de las preferencias y rutinas del usuario. El lanzamiento de Poketomo busca aprovechar la popularidad actual de las actividades con peluches en la sociedad japonesa, incluyendo la costumbre de tomarles fotografías en lugares públicos como cafeterías o restaurantes, y luego compartirlas en redes sociales.

Poketomo sigue la línea de productos como Moflin, desarrollado por Casio y comercializado desde noviembre del año anterior, un robot con forma de cobaya que se describe como una “mascota de IA” con emociones independientes. La web de Casio detalla que Moflin integra inteligencia artificial para reaccionar a estímulos y generar comportamientos que emulan emociones, proporcionando compañía en el entorno doméstico.

Según analizó EFECOM a partir de datos del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar japonés, el aislamiento social y la soledad se han convertido en asuntos significativos. Las cifras oficiales reflejan que un 39,9% de los japoneses reconoce sentirse solo, mientras que las viviendas ocupadas por una única persona avanzan hacia convertirse en el tipo de hogar más extendido del país. La tendencia al envejecimiento y una natalidad baja contribuyen al desarrollo de dispositivos con funciones orientadas al acompañamiento, según publicaron tanto EFECOM como el diario Asahi.

El fenómeno del ‘nuikatsu’ resultó fortalecido después de la pandemia de la COVID-19, cuando las restricciones de contacto físico llevaron a muchas personas a recurrir a los peluches como forma de compañía. Tal como consignó el periódico Asahi, la costumbre de incluir juguetes o figuras en la vida diaria —ya sea en actividades sociales o escapadas turísticas— deriva en la creación de una identidad compartida en comunidades en línea, donde las imágenes se viralizan y se promueve la interacción entre aficionados.

En este contexto, la industria tecnológica de Japón ha apostado por el diseño de lo que se denomina ‘IA física’. Según detalló EFECOM, esta rama consiste en dotar a máquinas y robots con capacidades para percibir el entorno en tiempo real, gracias a sistemas de cámaras, sensores y radares que les permiten analizar instrucciones humanas y responder ante ellas. Durante el último año, empresas vinculadas a la inteligencia artificial han introducido innovaciones destacadas en la Bolsa de Tokio, como parte de una estrategia que vincula las demandas sociales con el desarrollo industrial de alta tecnología.

Los productos como Poketomo y Moflin ejemplifican la convergencia entre avances en inteligencia artificial, nuevos hábitos sociales y cambios demográficos, en un Japón donde las empresas tecnológicas buscan dar respuesta al aumento de la soledad y al número creciente de personas que viven solas. Según lo publicado por EFECOM, estos dispositivos no solo permiten mantener conversaciones y expresar emociones simuladas, sino que buscan establecer una relación de cuidado, interacción y acompañamiento, reflejando el alcance de las transformaciones sociales y tecnológicas que caracterizan el presente japonés.