Wayne Griffiths, el artífice de la vuelta de Seat a beneficios y de su electrificación

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Barcelona, 31 mar (EFECOM).- Wayne Griffiths (Dukinfield, Reino Unido, 1966) se ha convertido en los últimos años en el artífice de la vuelta de Seat a beneficios, en la consolidación de Cupra como marca y en la persona que ha llevado a la filial española del grupo Volkswagen a transitar el camino de la electrificación.

Consejero delegado de Seat y Cupra desde octubre de 2020, Griffiths tomó las riendas de Seat tras la marcha a Renault del italiano Luca de Meo, otro directivo carismático.

Griffiths, que era vicepresidente comercial en Seat desde 2016, fue entonces el elegido para sobreponerse al tsunami económico provocado por el coronavirus y devolver la compañía a la senda de los beneficios, una misión que ha cumplido con creces, puesto que en 2023 Seat batió su récord histórico de beneficios, con 548 millones, y en 2024 se quedó muy cerca de aquel récord, al ganar 522 millones.

Junto al anterior presidente, Luca de Meo, el directivo británico ya fue el responsable de los buenos resultados de Seat en 2019 -el año previo al estallido de la pandemia de la covid-, cuando la firma automovilística registró lo que por entonces fueron sus mejores cifras en ventas, producción y beneficios.

Antes de cursar estudios de Management Internacional y alemán en Leeds, Griffiths ya trabajaba en el concesionario de automóviles de su padre y entró después, en 1989, en Audi AG, para pasar luego por Seat (1991-1993) y por Audi de nuevo, donde ocupó varios cargos de responsabilidad en la división comercial.

Luego dirigió el área de Retail Marketing Internacional de Audi y, a partir de 1998, desempeñó otras funciones en la división de ventas de la misma marca.

En sus cinco años al frente de Seat y Cupra, Griffiths ha sido capaz de transformar la filial española de Volkswagen en una compañía rentable.

Griffiths fue presidente de Cupra desde diciembre de 2018 y paso a paso fue consiguiendo que esta marca fuera aumentando su número de modelos y que se convirtiera en el pulmón económico de la filial española de Volkswagen, ya que la marca Cupra es más rentable que la marca Seat.

Hace solo algunas semanas, con motivo de la presentación de resultados de Seat, Griffiths aseguraba a EFE que se veía en la compañía hasta el final de su carrera profesional.

"Estamos en plena transformación de la empresa, hay mucho trabajo por hacer. No tengo otras ambiciones ni planes personales. Estoy 'all in' -comprometido por completo- y quiero seguir hasta el final aquí en esta empresa", aseguraba.

Directivo dinámico y de carácter, su marcha, comunicada este mismo lunes y con efectos también desde hoy, ha pillado totalmente por sorpresa a personal y sindicatos de Seat.

En su trayectoria al frente de Seat, Griffiths también aparecerá como el presidente y consejero delegado que emprendió el camino de la electrificación.

De hecho, la planta de Martorell (Barcelona), la mayor de España, está inmersa actualmente en la mayor transformación de los últimos años para producir sus primeros vehículos eléctricos a partir de 2026: el Cupra Raval y el Volkswagen ID.2.

Pero Griffiths no solo ha jugado un rol decisivo en Seat en los últimos años, sino que lideró la patronal de los fabricantes de automóviles (Anfac) entre enero de 2022 y junio de 2024, durante los cuales apostó fuerte por el coche eléctrico en España.

También por sorpresa, como ha sucedido hoy con su marcha de Seat, Griffiths denunció la inacción del Gobierno respecto a la electrificación y dimitió como presidente de Anfac el 13 de junio de 2024.

"En diciembre renové como presidente de Anfac porque el Gobierno se comprometió a ser un aliado del sector, y a poner en marcha rápidamente medidas concretas y eficaces. (...) Estas medidas no han llegado. Y por eso estoy decepcionado, porque ahora toca acelerar, no frenar", dijo entonces para justificar su marcha.

Su salida de Seat llega en un momento complicado para la compañía, puesto que aunque Seat es un pulmón en ventas y resultados para el grupo Volkswagen, falta por resolver qué sucederá con los aranceles europeos al Cupra Tavascan, que se fabrica en China, un problema que Griffiths llevaba intentando resolver durante los últimos meses. EFECOM