Ramón Orosa
Bilbao, 31 mar (EFE).- El Surne Bilbao comienza una semana que apunta a clave en la temporada ante un objetivo que se antoja casi imposible, el de remontarle al JDA Bourgogne Dijon los 19 puntos por los que le ganó en Francia y además tener que hacerlo sin contar con pívots.
Si el reto es grande, más lo es el premio: la final de la Copa Europa FIBA, un hito para un equipo de la dimensión de Surne Bilbao.
Fue una noche nefasta la del miércoles pasado para el conjunto vizcaíno, que vio como una desastrosa segunda mitad le alejó de lo que esperaba fuese en breve la segunda final europea de su historia.
Un choque en el que pasó de ir dominando con claridad al inicio del segundo cuarto (16-25), e incluso ir ganando a descanso (34-36), a caer finalmente de manera estrepitosa después de desplomarse en los dos últimos cuartos (77-58).
Esa tremenda diferencia, con todo, no fue lo peor para los hombres de negro, ya que además perdieron en ese encuentro, la ida de semifinales, a sus dos jugadores en la posición de '5', el islandés Tryggvi Hlinason (2,16 metros) y Marvin Jones (2,13). Ambos estarán de baja varias semanas.
Sin ellos, y hundido en lo anímico, el equipo de Jaume Ponsarnau visitó este domingo al líder Real Madrid y le hizo partido hasta que, otra vez en la segunda mitad, acabó imponiéndose la lógica y el poderío blanco (88-70).
Y en ese choque se vieron las soluciones que plantea el técnico catalán para suplir las bajas, a la espera de que el mercado pueda ofrecer algo interesante al respecto. Que no fue otra cosa, como anunció en la previa, que dar protagonismo a los jóvenes Amar Sylla (Senegal, 23 años, 2,05) y Bassala Bagayoko (Mali, 18, 2,07).
Es decir, colocar de pívots a un '4' joven que fichó a inicios de curso por su condición de cupo y a otro que estuvo más de dos años lesionado y quería empezar a recuperar cediéndole al Zornotza en Segunda FEB.
Ambos trataron de hacer frente en Madrid a Edy Tavares, Serge Ibaka, Usman Garuba y compañía y tendrán que volver a hacerlo el miércoles frente a un rival que tampoco tiene mucho poderío en la zona, pero si pívots móviles que hace cinco días les crearon muchos problemas a Hlinason, que estuvo irrelevante, y Jones, más entonado.
Especialmente tendrán que tener cuidado con el estadounidense Markis McDuffie (10 puntos, 7 rebotes y +20 durante su presencia en la pista en la ida) y el alemán Christian Sengfelder (10 y 5).
Si se ve obligado, Ponsarnau mandará al '5' a otro joven, Thijs de Ridder (Bélgica, 22, 2,03) o al ya más verano Tomasz Gielo, aunque éste ya es casi un jugador exterior. Quizás el veterano alero Xavi Rabaseda, que tiene en los intangibles -defensa, intensidad, presión- sus grandes cualidades, puede ser más válido en la 'pintura'. Pero últimamente apenas si tiene presencia.
Aunque al jugador que tendrá que amarrar el Surne Bilbao si quiere tener alguna opción de estar en la final de la CE FBA es al base francés Axel Julien, verdadero motor del juego de su equipo y el más destacado en la ida en lo estadístico (12, 7 asistencias y 18 de valoración) junto al alero esloveno Gregor Hrovat (18, 5 rebotes y 23).
En esa labor tienen que destacar, sobre todo, el sueco Melwin Pantzar y el noruego Harald Frey, los dos bases del Surne Bilbao. Dos de su jugadores principales y que, como todos, naufragaron en Dijon. Por sus manos pasarán buen parte de las opciones de que su equipo consiga el imposible que se marca para el miércoles en Miribilla: remontar 19 puntos y hacerlo sin pívots. ¿Una quimera?. EFE

