Ousseini Issa
Niamey, 25 mar (EFECOM).-La compañía francesa Orano, líder en la producción de combustible nuclear, ha perdido el control de sus minas en Níger tras una serie de decisiones del Gobierno nigerino en el contexto de su ruptura con Francia, lo que ha generado preocupación social y medioambiental.
La empresa perdió las licencias de explotación de sus tres principales activos en la zona de Arlit, situada en la región norteña de Agadaz, pues su filial Cominak cerró en marzo de 2021 y, en junio de 2024, el Gobierno revocó su permiso de explotación del yacimiento de Imouraren por incumplimiento de plazos.
La otra filial operativa de Orano, Somaïr, que emplea actualmente a 740 trabajadores y cuenta con aproximadamente 1.000 subcontratistas, pasó a manos del Estado cuando la empresa gala intentó detener la producción debido a la imposibilidad de exportar uranio por el cierre de la frontera terrestre con Benín.
El cierre de Cominak, que contaba con más de 780 empleados y un número similar de subcontratistas, y la suspensión de la mina de Imouraren han afectado a miles de trabajadores y sus familias, impactando negativamente la economía local, altamente dependiente de la industria minera.
Actualmente, 1.400 toneladas de concentrado de uranio permanecen almacenadas en las instalaciones de Cominak a la espera de una solución entre las partes.
Imouraren, el mayor yacimiento de Níger, con reservas estimadas en más de 250.000 toneladas de uranato, nunca llegó a ser explotado por Orano, aunque había creado una filial para su explotación (Imouraren SA) y que pospuso repetidamente su desarrollo desde que obtuvo el permiso en 2009.
La crisis entre Níger y Orano se produjo en un contexto más amplio de tensiones entre la junta militar nigerina, que tomó el poder en julio de 2023, y Francia, país con el que rompió relaciones diplomáticas y al que obligó a retirar a sus aproximadamente 1.500 militares estacionados en territorio nigerino.
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