Franklin Aro, de limpiabotas en Bolivia a protagonizar la película 'El ladrón de perros'

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Málaga, 17 mar (EFE).- Franklin Aro trabajaba desde los 12 años como limpiabotas en las calles de La Paz (Bolivia) y, cuando se presentó a unas pruebas de selección para una película, no podía imaginar que sería el gran protagonista de 'El ladrón de perros', dirigida por el cineasta chileno Vinko Tomičić Salinas.

Aro, que interpreta precisamente a un limpiabotas en la pantalla, ha asistido este lunes a la presentación en la sección oficial a concurso del 28 Festival de Málaga de esta coproducción con participación de Bolivia, Chile, México, Ecuador, Francia e Italia.

"Me dedicaba a lustrar botas desde los 12 años, vi un afiche que decía que buscaban actores de 14 a 19 años y fui a un casting, deseando aparecer dos segundos en la película, pero no esperaba ser el protagonista principal", ha desvelado Aro, que ahora tiene 20 años.

Ha asegurado que, en su país, sufrió la "discriminación", porque "el lustrabotas no está bien visto en Bolivia", y que cuando le comunicaron que iba a llevar todo el peso de la película sintió que era "una gran responsabilidad".

"Debía comprometerme, y me animaron a que no me rindiera", ha añadido Aro, que además compartió pantalla con el actor chileno Alfredo Castro, con una dilatada carrera.

"Al principio fue divertido, porque no lo conocía. Él me dijo que era profesional, lo busqué en internet y no sabía que era tan reconocido a nivel mundial. Fue un honor. Me daba consejos y fue muy lindo trabajar con él".

Su personaje aparece en la película con el mismo atuendo que él utilizaba cuando era limpiabotas, con el rostro oculto con un pasamontañas.

"Lo usamos para que no nos reconozcan, por los problemas en el colegio y los chismes, y para que no nos juzguen. Los lustrabotas mayores también los usan para que no los reconozcan sus familiares", ha explicado.

Trabajar en la película le ha dado "muchas oportunidades", como la posibilidad de "acabar el colegio", y ahora le gustaría seguir dedicándose al cine como actor, porque es "algo lindo y hermoso".

"Mi objetivo al principio era filmar y cobrar la plata, pero no sabía que también tenía que ir a festivales y representar a Bolivia".

"Ahora puedo decir con orgullo que soy lustrabotas, y antes me daba vergüenza. Los que me insultaban me ven ahora con más respeto, y los demás lustrabotas me dicen que los represento a ellos. Es algo digno, y no sé por qué la gente lo denigra tanto", ha añadido Franklin Aro.

Por su parte, Álvaro Manzano, productor de la película, ha explicado que la participación de hasta seis países en esta coproducción "tiene que ver con la realidad del cine latinoamericano y específicamente en Bolivia, donde no existen fondos públicos ni mecanismos para que el sector privado lo apoye".

"Se hacía necesario armar un esquema de financiación que ha sido largo, con ocho años de trabajo desde que se escribió el guion", ha afirmado Manzano, que ha agregado que decidieron "filmar la película con lustrabotas reales", para lo que conocieron a esta comunidad de La Paz.

Esta ciudad "es un protagonista más de la película, no solo como paisaje o decorado", sino que el equipo quería "que la imagen y los sonidos sirvieran también para mostrar lo que le pasaba al personaje por dentro", según el productor. EFE

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