Barcelona, 21 feb (EFE).- La Fiscalía ha afirmado este viernes que la conducta del conductor kamikaze ebrio y drogado que mató a una menor tras circular en contradirección a gran velocidad en Gurb (Barcelona) es equiparable a "disparar una pistola en la plaza de Catalunya (de Barcelona) con una venda en los ojos".
Así lo ha sostenido hoy el ministerio público en la sesión del juicio con jurado popular que se celebra en la Audiencia de Barcelona contra el acusado de provocar el siniestro en 2018 en la C-17 en Gurb, en el que murió una menor que iba en otro vehículo.
Por estos hechos, la Fiscalía le pide 13 años de cárcel por homicidio doloso, lesiones, conducción con manifiesto desprecio por la vida de los demás y conducción bajo la influencia del alcohol.
En su informe, la Fiscalía ha afirmado que el consumo de alcohol y cocaína del procesado no solo no justifican su conducta, sino que le responsabilizan aún más de una conducción "consciente y peligrosa", puesto que estuvo seis minutos yendo recto en contradirección a más de 120 kilómetros por hora sin hacer caso de los avisos de otros conductores y de la policía.
"Es como ir a Plaza Catalunya (de Barcelona) con una venda en los ojos y ponerse a disparar una pistola", ha equiparado.
De hecho, los Mossos d'Esquadra que esta semana han testificado en el juicio han asegurado que el conductor iba contra dirección y "a toda velocidad, como un kamikaze".
En su informe, el fiscal se ha remitido a las periciales de los Mossos, que corroboraron que la cocaína hace que las personas estén más alerta al volante, así como al hecho de que el procesado declaró que no tomó nada más en la última hora antes del choque, lo cual lleva al ministerio público a concluir que el procesado era "totalmente consciente" de su conducción.
Respecto al momento de la colisión, la Fiscalía ha señalado que "no se debe hablar de un accidente, sino de un siniestro" ya que considera que el procesado mantuvo su conducción "con absoluta indiferencia", sin hacer el mínimo atisbo de querer frenar o desviarse cuando se acercaba al vehículo en el que viajaban las víctimas.
Según el fiscal, el otro conductor sí que reaccionó de forma instintiva girando el volante, lo que ayudó a evitar la muerte de tres de los cuatro pasajeros.
El ministerio público ha detallado que el procesado iba a 145 kilómetros por hora en el momento de la colisión después de haber conducido durante seis minutos en contradirección por la C-17, una vía por la que circulaba habitualmente, cruzándose con diversos vehículos de cara y esquivando hasta dos veces coches de policía que le cortaban el paso.
Ante el jurado popular, la Fiscalía ha remarcado que el procesado sí tuvo una intención de morir y matar, lo que se traduciría en una pena de entre 10 y 15 años de prisión, mientras que la defensa sostiene que fue un homicidio imprudente, sin intención de matar a nadie, lo cual puede llegar a significar hasta cuatro años de cárcel. EFE

